LA LIBERTAD AVANZA CORRIENTES SU HISTORIA

Primera parte

La Libertad Avanza Corrientes y su historia oculta. La “familia” y los “infiltrados”. Ni liberales ni libertarios, una casta enquistada oportunista y transversal.

Así como La Libertad Avanza tiene dueños, la versión correntina del espacio libertario, también tiene socios gerentes.

Los primos MenemMartín y Eduardo alias Lule– son los dueños primarios de la franquicia política que hoy tiene como socia capitalista a Karina Milei.

Desde el poder y con el birome en la mano parece fácil. Construir territorialidad no es solo repartir cargos. Pero ayuda y genera pertenencia oficial al poder. Por ahora, sirve.

En la versión correntina de La Libertad Avanza los socios gerentes de está PyME en evolución se circunscriben al tándem Marcoré/Almirón. Suegra y yerno, en conjunto y por separado, van construyendo poder y cumpliendo compromisos con sectores infiltrados.

La dupla no tiene un ápice de ADN liberal. Pero, la historia personal de ambos demuestra una increíble capacidad para mutar ideológicamente según la ocasión.

LAURA MARCORÉ DE ALMIRÓN PROMOCIONANDO SU CANDIDATURA A DIPUTADA PROVINCIAL EN SEGUNDO LUGAR. ENTRÓ ARIEL “ALONSITO” BAÉZ (PRIMER LUGAR)…PERO EN EL 2025 ELLA SERÁ CABEZA DE LISTA.

Ese olfato político y la capacidad de mimetizarse con las circunstancias de los escenarios electorales posibilitó que suegra y yerno se alzaran con el premio mayor: la representación política – empresaria en el territorio del “partido” que servirá de patente electoral en el 2025 al Presidente de la Nación.

Esta es la historia…

LA NECESIDAD TIENE CARA DE HEREJE

Mientras Carlos KIKUCHI -el armador-, comenzaba a captar e integrar las partes que le darían vida a la alianza –un frankestein ideológico– para la postulación de Javier Milei, en las provincias se desataba un concurso de precandidatos que aspiraban a montarse sobre la ola anti casta.

La construcción variopinta que sirvió de plataforma en todo el país aglutinó un tropel de sellos que encontraron en la transversalidad una oportunidad única para coronar aspiraciones.

Hartazgo y desconfianza, con respecto a los dos lados de la grieta, fueron el caldo de cultivo para el surgimiento del cisne negro.

El irreverente difusor de una teoría económica extrema se vistió de liberal y aceptó rodearse de fingidos conversos: desarrollistas; menemistas; conservadores; socialistas; apolíticos; empresarios sólidos y emprendedores esperanzados; y, sobre todo, jóvenes.

La aventura electoral comenzó a tomar forma. El contenido era lo de menos. Quizá por eso de que la necesidad tiene cara de hereje, el portavoz de la anti casta aceptó como aliados a varios exponentes de la clase política que representaban la estirpe de la casta.

NO ES LEÓN, ES CAMALEÓN…

Y cambia de color según la ocasión. Su historia política lo confirma. No por efecto de trascendidos o especulaciones y sí, por un permanente saltar de una alianza a otra representando en todo caso su interés personal por sobre todas las cosas.

Lisandro Almirón tuvo tres ventajas para concretar su ingreso a La Libertad Avanza y su posterior consagración como diputado nacional.

Primero: su partido político propio (Unión Celeste y Blanco). Segundo: aliados con sellos partidarios disponibles (fundamentalmente del sector de Gustavo Canteros). Y tercero: la predisposición de comprender que el beneficio superaría con creces el riesgo.

En principio su decisión estuvo signada por la opinión de dos veteranos políticos que, desde las sombras, le iluminaron el razonamiento que impulsaría su aventura.

Dos reuniones en Buenos Aires fueron suficientes para que Carlos Kikuchi le diera media palabra de que tendría prioridad en la conformación de la lista de precandidatos a diputados nacionales. Pero, Almirón debería conseguir los partidos para formar la alianza en el distrito y correr con los gastos de campaña en la provincia.

Comenzaba a caminar rumbo a las PASO sabiendo que otros aspirantes con sus mismas intenciones corrían desde atrás y sin “sellos partidarios”.

NEGOCIANDO, MIENTRAS LE SURGÍAN LAS DUDAS

Mientras la cuestión “partidos” a integrar en la alianza dejaba de ser una preocupación, los recursos económicos pasaban a ser un dolor de cabeza.

Para colmo, casi en paralelo, la mayoría de sus potenciales aportantes encaraban la campaña para las elecciones legislativas provinciales de junio 2023. Contienda electoral donde su sello partidario no participó a instancias del consejo de sus dos monjes negros.

La financiación de por lo menos la impresión de la boleta era crucial. Y, si vender el proyecto MILEI 2023 en el micro mundo de la política correntina era difícil, mucho más trabajoso era vender su propia precandidatura a diputado nacional.

Almirón utilizó los argumentos de los ya mencionados monjes negros: Milei tenía una penetración trasversal continua gracias al fenómeno de las redes sociales impulsada por los sub 40; Milei apelaba en su discurso a las frases hechas que despertaban el desafío del elector, los interpelaba; Milei bombardeaba a los partidos y los aparatos territoriales que venían desgastados por la ausencia de renovación, el exceso de privilegios, el predominio de la casta enquistada, y por sobre todo la carencia de una promesa nueva y diferente.

Aun así, la tarea de juntar los fondos no fue fácil. Para negociar, en su mochila, no había mucho a repartir. Al contrario, por más que consiguiera cumplimentar las condiciones que Carlos Kikuchi le había impuesto, su candidatura en las PASO dependía de lo que se decidiera en Buenos Aires…

CONTINUARÁ…

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