BOLETAS EN EL AIRE…
No hay paz en los “cuarteles generales”. El aire es denso, cargado de ansiedad, y hace que las boletas floten como si fueran espectros.
Parece un espejismo, pero nadie logra retenerlas, ni siquiera quienes tienen un manojo entre las manos.
Una suerte de magia —o paranoia colectiva— desdibuja los nombres y las categorías impresas. ¿Será payé? Vaya a saber…
Lo cierto es que ya no parecen las mismas. O por lo menos, les falta algo.
Presurosos, algunos afilan tijeras. Otros, más prácticos, se pelean por la guillotina.
Tantas opciones… y al final, ninguna conforma.
En un cuarto adyacente, la discusión escala. Por suerte, es vía telefónica.
Nadie se priva de hacer el último intento. A veces, llegar sobre la hora tiene premio.
No tan lejos, en el patio, una mini cúpula ins...



