El apriete radical denota desesperación. Con pocos “aliados” confirmados, ahora exigen que le firmen la “alianza” en blanco. La frase condicionante “quien no acompañe a nuestro candidato a gobernador no estará en nuestra alianza”, amenazó contradictorio Henry Fick.
El apriete radical llegó al extremo de pretender que potenciales aliados le firmen un “cheque en blanco”. En principio fue un rumor que inclusive mencionaba un Decreto “reglamentario” que Valdés habría firmado. Todavía no lo encontramos en el Boletín Oficial.
Sin embargo, ayer Henry Fick confirmó que “quien no acompañe a nuestro candidato a gobernador no estará en nuestra alianza”. En síntesis, una amenaza que no se condice con la realidad.
APRIETE RADICAL
La exigencia del radicalismo implica que la tan anunciada lideranza de Gustavo Valdés, transita caminos sinuosos. No es lógico, y mucho menos justificable, imponer a potenciales aliados la ratificación de una alianza sin siquiera conocer quien será el candidato a gobernador. O, peor, habilita el interrogante ¿el radicalismo todavía no sabe a quién propondrá como candidato?
Si la iniciativa verticalista que se convierte en un condicionante, ya comienza a ejecutarse en la principal candidatura, antes inclusive de firmar la “alianza” ¿cómo se podrán discutir los cargos subyacentes? Imposible.
Así las cosas, de la candidatura a gobernador hacia abajo, la pelea por los cargos está condenada a convertirse en una libanización de “Vamos Corrientes”. O, en una decisión de sometimiento absoluto: darle a Gustavo Valdés los sellos partidarios y que él mismo ponga los candidatos, inclusive los que corresponderían a los “aliados”.
SEÑALES DE ALERTA
El amague de candidatearse de Eduardo Tassano fue el puntapié inicial. Posteriormente, Eduardo Vischi anunció su pretensión de ser opción válida. Ahora, hasta “Cuqui” Calvano se anima a postularse a intendente capitalino,sabiendo que Valdés pretende que sea Polich. Y, en diferententes comunas del interior, la rebelión es absoluta. ¿Valdés sigue siendo líder indiscutido?
No hay dudas, el radicalismo tiene su propia incertidumbre y por eso recurre al “apriete”. No sea cosa que, en medio de tantos “nombres cantados” aparezcan candidatos sorpresas…
