CANDADOS, CERRAJEROS Y FIGURACIONES

En el Congreso, la política se mide en cerraduras y apariencias. Mientras los problemas reales esperan afuera, adentro se discute quién tiene la llave. La escena es absurda: un poder que se exhibe más en figuraciones que en decisiones.

Rumores con cerradura

La vicepresidenta Victoria Villarruel ordenó cambiar las cerraduras de un despacho en el Senado. La senadora fueguina Cándida López respondió con un cerrajero y denunció golpes y manoseos del personal de seguridad. El episodio, más propio de una comedia de enredos que de un ámbito legislativo, se convirtió en noticia nacional.

La política de las apariencias

El Congreso debería ser el lugar de los debates de fondo, pero lo que ocupa la escena es un candado. La disputa por quién controla una puerta se transforma en símbolo de poder, mientras los problemas económicos y sociales quedan relegados. La política se convierte en teatro de gestos vacíos, donde cada movimiento busca cámara y cada conflicto se mide en figuraciones.

El poder en clave de cerrajería

La ironía es evidente: el poder no se ejerce en leyes ni en proyectos, sino en quién tiene la llave. La cerradura se vuelve más importante que la agenda legislativa, y el Congreso se convierte en escenario de apariencias, donde la política se reduce a un juego de símbolos.

Rumores, candados y cerrajeros marcan la escena. La certeza es una sola: en la Argentina de hoy, la política se mide más en figuraciones que en realidades.

RENATA RADA – Redacción – politicaencorrientes.com

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