CORRIENTES, EL PASADO QUE PROMETE FUTURO

por Julio Gerez

Corrientes está otra vez en campaña. Caravanas, discursos, jingles reciclados. Y como si fuera un círculo eterno, los protagonistas son los mismos de hace una década y algunos quizás más tiempo. Caras conocidas, apellidos históricos. ¿Renovación? No en esta provincia.

Los partidos se han convertido en cooperativas de funcionarios que rotan entre bancas, intendencias y ministerios. Candidatos con currículum eterno en la función pública, pero con resultados que, a la vista, no han cambiado la estructura de fondo. Caminos rurales destruidos, hospitales sin insumos, pueblos sin agua potable, y una juventud que emigra con esperanzas que acá ya no caben.

Las propuestas brillan por su ausencia. Se habla de “futuro”, pero se evita explicar el “cómo”. ¿Cómo se genera empleo genuino? ¿Cómo se mejora la educación pública? ¿Cómo se recupera la confianza? El silencio programático lo disfrazan con promesas grandilocuentes, como si el electorado fuera amnésico. Y es que el verdadero ejercicio democrático acá no parece ser votar, sino olvidar.

Lo más curioso —o indignante— es que los mismos que han gobernado durante años ahora se presentan como los salvadores del mañana. Como si no tuvieran nada que ver con el presente que nos duele. Hablan del futuro desde el púlpito de un pasado lleno de promesas incumplidas y oportunidades perdidas.

La capacidad de rebranding* político es asombrosa. Cambian los logos, inventan frentes, coquetean con nuevas ideologías… pero en esencia, el ADN sigue siendo el mismo. Corrientes es hoy un laboratorio de simulacros: simulacro de debate, simulacro de renovación, simulacro de gestión.

¿Y el ciudadano? Escucha, observa, aguanta. Algunos todavía creen, otros ya no esperan nada. Pero la resignación no puede ser la única opción posible. Es hora de exigir no solo rostros nuevos, sino ideas frescas. Gente con vocación de servicio, no con adicción a la rosca.

Corrientes no necesita más promesas. Necesita coraje político, gestión seria y un cambio cultural que empiece por reconocer los errores. Y, sobre todo, necesita que el electorado se despierte del hechizo de las frases repetidas dichas por los mismos de siempre y empiece a preguntar: “¿Qué hiciste cuando tuviste poder?”

Porque el futuro no se construye con palabras bonitas ni reiteración de promesas. Se construye con memoria, con convicción y con proyectos claros. Si los de siempre quieren seguir, que primero rindan cuentas. Y si hay nuevos que asomen, que tengan algo más que entusiasmo para ofrecer.

Esta elección podría ser solo otra vuelta en la misma espiral. O podría ser el momento en que la provincia empiece a mirar distinto. Decidir distinto. Votar distinto.

*rebranding proceso estratégico que implica cambiar la imagen de una marca para darle una nueva dirección. Esto puede incluir la renovación del logotipo, el nombre, los mensajes y la identidad visual general de la empresa, con el objetivo de atraer a un nuevo público o reposicionar la marca en el mercado. 

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