Con discreción el PJ correntino amasa la unidad. La interna quedará para la próxima. La consigna es “con todos adentro” e incluye hasta los desterrados…
El PJ correntino amasa la unidad. Sin bombos, ni marcha al tono, se replican las conversaciones discretas entre todos los niveles dirigenciales del peronismo autóctono.
Todos los espacios manifiestan coincidentemente que el escenario no es el más propicio para una compulsa interna.
Una larga lista de justificaciones políticas y sociales fundamenta el panorama sombrío, pero realista, de la situación que afecta al Partido Justicialista en casi todos los distritos del país.
EL PJ CORRENTINO: INTERVENCIONES Y DERROTAS
Intervenido y derrotado en el distrito, la dirigencia quiere mirar hacia adelante. Las internas para elegir autoridades, previstas para noviembre, sería el primer paso a una institucionalización que les permita tomar decisiones propias.
Para los peronistas de Corrientes la sumatoria de derrotas en elecciones provinciales son un karma que profundiza el descreimiento del electorado -inclusive propio- en la dirigencia local.
Hay coincidencias en admitir que las intervenciones no acertaron en las estrategias para enfrentar las diferentes elecciones. Sobre todo, a la hora de nominar candidatos.
MEA CULPA A MEDIAS
Las conversaciones se explayan por aspectos varios. El pase de facturas va desde acusaciones de falta de carácter hasta la insinuación de arreglar candidaturas.
No toda la dirigencia favorecida por las decisiones de las diferentes intervenciones aceptan algún grado de responsabilidad. Por el contrario, algunos afirman que la influencia en “aportar” nombres para las nominaciones, tiene relación directa con “la trascendencia de su trayectoria política y la importancia de su opinión” indicaron a modo de defensa.
De todas formas, importantes dirigentes, subrayan que “culpables, somos todos, en alguna medida“. Y agregan: hay que construir mirando al futuro.

EL PJ AMASA LA UNIDAD
Ni los problemas judiciales de CFK y tampoco el escándalo de Alberto Fernández, le quitan el sueño a los referentes peronistas correntinos. Toda la energía política está direccionada en gestar una propuesta de unidad; a la que consideran, el paso fundamental para mejorar el desempeño electoral del año próximo en Corrientes.
Hoy, para la mayoría, el diálogo es imprescindible e impostergable. Y esas conversaciones son independientes de lo que opinen los interventores.
Prima la idea de que, ordenando la casa, el PJ correntino podría mantener con fundamento un rol ordenador en el arco de la oposición a la actual gestión gobernante en el distrito.
La frase insignia que se reitera es: “el año que viene se elige todo y no hay que regalar nada; el que quiera un lugar tendrá que dialogar con un peronismo unido; el reparto será diferente…“.
A la pregunta de si esa actitud no sería contraproducente, responden: “¿quiénes se van a animar a formar parte de un sector libertario o de un rejuntado dialoguista? Como está la situación social y económica el pueblo se va a expresar con el voto para cortarle el ala a estos buitres y oportunistas…“.
BUENOS AIRES QUEDA LEJOS…
Mientras algunos manifiestan preferencias por ciertos dirigentes nacionales, otros le restan importancia, señalando que cada día queda más lejos Buenos Aires.
Huérfanos de poder nacional y local, el razonamiento más lógico es pensar en términos políticos provinciales. Al final de cuentas, está demostrado que detentar el gobierno nacional no influyó en la performance local. Y a veces, hasta perjudicaron al PJ correntino las decisiones que por conveniencia propia adoptaron las autoridades nacionales. Sea las partidarias o las gubernamentales.
CON TODOS
Todos los sectores tienen un argumento para fomentar la unidad. Los que están en el llano; los que ejercen cargos ejecutivos; los que ocupan una banca legislativa; inclusive hasta los que parecería están fuera del peronismo.
Justicialismo o peronismo; movimiento o partido; como sea, es un espacio que tiene su historia y sus banderas.
Sin embargo, el mayor desafío será administrar los egos y equilibrar las aspiraciones. Sean legítimas o no.
Hasta hoy, la consigna es que la interna no sea motivo de desencuentros. Por el contrario, la unidad que se amasa tiene por objetivo ser la piedra fundamental de un proyecto que aún sin ganar las elecciones del año próximo, no pase vergüenza por lo escasez de los votos obtenidos.
En definitiva, será lo que deba ser o será solo una ilusión minoritaria.
