TASSANO Y BENÍTEZ, LOS DUEÑOS DE LA PELOTA DEL NUEVO ARMADO
por José Guillermo Alfonso
La elección en Corrientes no fue un simple recuento de votos, sino una brutal reingeniería interna del poder. Las fichas se movieron con la precisión de un ajedrez, donde las grandes aspiraciones se canjearon por bancas estratégicas. El nuevo esquema provincial es un pacto de reaseguro, con piezas clave del oficialismo y la oposición reubicadas para garantizar la continuidad y el regreso.
TASSANO, EL JEFE DE LA LEY
Aunque la coalición Vamos Corrientes (con sus socios principales como la UCR y otras fuerzas aliadas) retuvo el poder legislativo, el foco recae en los movimientos individuales. El destino de Eduardo Tassano es la prueba de fuego de la rosca política. Fracasado su intento por la Gobernación, fue reubicado con un cargo de peso protocolar, pero crucial: la futura conducción de la Presidencia de la Cámara de Diputados.
Esto no es un premio; es la “jaula de oro” que neutraliza su ambición directa, a la vez que le garantiza al oficialismo el control férreo de la agenda legislativa y el flujo de los fondos. Es un movimiento de contención maestra, convirtiéndolo en el jefe de la rúbrica de todas las leyes que salgan de la Legislatura.
BENÍTEZ: EL NUEVO FACTOR DE PODER INELUDIBLE
El verdadero golpe de efecto y el ganador más audaz viene del interior con Hugo Benítez. Al salir de la Intendencia de Esquina con una imagen que roza el 80% de aprobación, no se retiró; se catapultó a una banca de Diputado electo por Vamos Corrientes.
Esta jugada es la más cínica y brillante: la banca provincial es un seguro de vida y un trampolín. Benítez abandona el sillón municipal con una promesa abierta de regreso: “¡Hugo Vuelve!”. Su figura, comparada con el temido Don Hugo Mancini, asegura que su sucesor solo estará “cuidando el sillón”, manteniendo al poder local bajo la sombra del futuro exintendente. Benítez es el nuevo factor de poder territorial ineludible de la provincia.
EL ESTALLIDO NACIONAL Y LA PARIDAD FORZADA
Mientras el oficialismo reacomoda sus piezas, la oposición logra una paridad sorprendente en el reparto de bancas nacionales, un reflejo directo de la polarización que domina Buenos Aires:
• La Libertad Avanza (LLA): 1 Diputado Nacional
• Partido Justicialista (PJ): 1 Diputado Nacional
• UCR por Corrientes: 1 Diputado Nacional
La irrupción de Virginia Gallardo en la lista de diputados nacionales le quitó un espacio vital a la estructura tradicional. El PJ, por su parte, demostró que aún puede competir en la arena nacional. En definitiva, la oposición no pudo unirse para desbancar a la coalición gobernante a nivel provincial, pero logró dividir la torta nacional en partes iguales.
EL FUTURO DEL MANDO PROVINCIAL
El resultado final es un poder administrado que prioriza la supervivencia política sobre la renovación. El oficialismo provincial no arriesga, reubica. Tassano maneja la ley, y Benítez maneja el territorio, asegurando que la cúpula tenga control absoluto en el futuro inmediato.
El nuevo esquema es un recordatorio brutal: en Corrientes, los políticos de peso no pierden el poder; simplemente lo cambian de asiento. La verdadera pimienta de los próximos cuatro años será ver quién se atreve a desafiar el control legislativo de Tassano o, peor aún, si el “Hugo Vuelve” se concreta. El ajedrez ha terminado, y las piezas fuertes están justo donde sus estrategas querían.
