El trueque ya es una característica del perfil de los políticos argentinos. Es una constante que carcome la integridad institucional; los principios ideológicos partidarios; y peor, los valores de la sociedad. No es uno u otro. Son todos, iguales. Gatopardismo puro…
Entre las figuras políticas, con mandato o aparentes, el trueque o intercambio no contempla el bienestar general. Es un acto que obedece exclusivamente a intereses personales y particulares. Se salvan ellos y algunos más. Pero el “más” no implica mayoría. Por el contrario, el 90 % de los argentinos, nunca se salvará. Estamos condenados al sacrificio.
Mientras se ejecuta el “sálvese quién pueda”, un trío de privilegiados, disfruta de la metáfora “vamos hacia un mejor futuro”. Pero ¿por dónde vamos y a qué costo?
El tridente selecto lo integran los políticos, los poderosos y algunos periodistas. Unos gerencian; los otros financian; y algunos ensobrados lo difunden como el mejor y más grande logro en la historia de la nación. Algo los une. Además de la angurria del poder, la hipocresía.
EL TRUEQUE
Reconozco que soy muy bruto, pero todavía no entiendo y acepto que alguien me explique ¿es posible cambiar independencia por libertad? Creo que no. Son concurrentes e inevitablemente complementarias.
Sin ir tan lejos, en procura de una profundidad filosófica, mi ignorancia se agiganta cuando no comprendo ¿cómo puede sostenerse la legalidad de medidas vía decreto sin la correspondiente legitimidad política o jurídica republicanas? Parece, se sostiene gracias al trueque, visible en las actitudes fácticas que han sido ejecutadas por los representantes del pueblo.
Es decir, quienes deben construir las leyes y defender la Constitución a como de lugar, ignoran su existencia o aggiornan su interpretación banalizando sus efectos. Lo hacen, por mero interés personal con un evidente desprecio por la ética y los derechos adquiridos.
LA HIPOCRESÍA
El cinismo cotidiano los convierte en inmorales. Pero ellos se justifican, durante cuatro años, en un único y documentado resultado que no es eterno y mucho menos mensurable día a día. Ganamos y gobernamos, dicen. Los votamos y nos volvieron a cagar, piensan otros.
Según parece, los escasos minutos que demoramos en votar, significa un cheque en blanco para aquellos que nos irán a representar. Es la realidad…
Una realidad que se hace efectiva cuando votamos a “X”, porque no aceptamos a “Z”, pero resulta que nuestro X termina aliado con Z. Estafa, engaño, falta de ética.
Es consecuencia del intercambio de favores que terminan siendo fundamentados con la expresión “colaboramos con la gobernabilidad”. ¡Minga! Son acuerdos espurios, absolutamente incompatibles con lo ideológico, lo partidario, lo proselitista y con lo que le prometieron al elector que decidió votarlos…
No importa la ideología que profesen; el partido al que pertenezcan; la provincia de donde provengan: todos son iguales.
AMBIGUOS CARADURAS
No lo esconden, por el contrario, te lo gritan. Y sino como se explica: radicales libertarios; peronistas libertarios; liberales libertarios; republicanos libertarios; provincialistas libertarios.
Perdón, me olvidé… Para toda justificación está el TRUEQUE.
Son tan indisimuladamente cómplices que niegan toda evidencia y minimizan cualquier contradicción.
LA HISTORIA YA LOS REGISTRA
Hay muchos ejemplos. Pero, últimamente, pasaran a la historia las posturas de Gustavo Valdés, Alfredo Cornejo, Maximiliano Pullaro, y Leandro Zdero. Los cuatro gobernadores radicales que manipularon el sentido del voto de sus senadores en una sesión especial de la Cámara Alta que debía constituir una comisión de investigación de la estafa denominada $LIBRA, cuyo protagonista principal e imprescindible fue el presidente Javier Milei.
¿A cambio de qué o por cuánto estos gobernadores influyeron en sus senadores para que blinden al presidente?
El gobernador de Corrientes interpretó que la participación efectiva y comprobada del presidente fue solo “un mal consejo económico”. ¿Tiene noción Gustavo Valdés de la cantidad y la gravedad de los delitos tipificados en normas locales y extranjeras en las que incurrió el presidente? Debería. Es abogado.
Cornejo, gobernador de Mendoza, y Pullaro gobernador de Santa fe, seguro tendrán una justificación más plausible.
Pero, Zdero, gobernador del Chaco ¿necesitaba hacer renunciar a Zimmerman, un ministro que recién se estaba acomodando en sus funciones, para volver a colocarlo en la banca a efectos de votar en contra de investigar sobre la acción y la responsabilidad del presidente?
Ni que hablar de Eduardo Vischi, presidente del bloque, firmó y después votó en contra…
NADA CAMBIA TODO SE TRANSFORMA
Es gatopardismo clásico. Se transformó Lisandro Almirón, de peronista a libertario. Camau Espínola, que encontró nuevos vientos para surfear.
El radicalismo correntino que jubiló al supuesto “capanga” para someterse al aprendiz de “emperador” …
El kirchnerismo autóctono que quiso ser democrático y se encontró con una falange de viejos conocidos, operadores avezados en la manipulación de votos que no son suyos.
Y para colmo, cuatro decenas de partidos que buscan un lote pequeño, pero terrenito al fin, dentro del estrecho campo improductivo del gobierno.
Hay de todo, empresarios, artesanos, emprendedores, financistas y los infaltables iconos femeninos. Nada ha cambiado. Apenas se ha transformado …

Lamentable!!!!! Sobre todo para aquellos crédulos que votaron el cambio. A veces por la unidad Nación Provincia y Municipio (Cuyos resultados fueron inexistentes); otras porque “viva la libertad carajo”, cuando de liberales no tienen nada de nada; otras, porque es mas fácil votar “anti” algo o alguien. Lo cierto es que, como dice la nota, son todos igualitos. Felicitaciones al editor!!!!!!!