FLINTA, OTRO “ARQUITECTO EGIPCIO”

por Julio Gerez

Sergio Moisés Flinta, eterno legislador. Ahora auto denominado “constructor político”. Pero también, referente del radicalismo y cuadro dirigencial del “cooperativismo” universitario. Volvió a manifestarse dejando en evidencia su adaptación a los vientos que soplan.

Sergio Flinta es un gran constructor, según sus palabras, político. Dicen algunos radicales que se equivoco de facultad, quería ser arquitecto o ingeniero y terminó siendo veterinario.

Además de su formación académica, ha desempeñado varios cargos en el ámbito universitario y en el político, militando y promoviendo, la “Franja Morada” y la gloriosa UCR.

Recurrir al archivo no es necesario, porque al final de cuentas, Sergio Flinta es una personalidad pública. Ergo, los correntinos conocen bien su trayectoria. En consecuencia es inevitable aseverar que, por lo menos ahora, ha dejado de manifiesto su adaptación a los vientos que soplan sobre la planicie de la política correntina.

EL ARQUITECTO EGIPCIO

Si fuera un arquitecto o ingeniero tendría los “planos” de todo lo que construyó en la política. Es decir, en concordancia con su auto definición como “constructor“.

Pero en realidad, el actual senador radical -récord en la banca- emula en su recurrente verborragia a la ya famosa -con votos propios- Cristina Fernández de Kirchner. Un “constructor” sin planos para los demás, pero con objetivos personales bien definidos: Perdurar…

Es, sin duda, otro ejemplar de arquitecto egipcio.

DE GRAN CONSTRUCTOR A “MEDIO ALBAÑIL”

El “Checho“, como lo llaman sus íntimos, ha tenido singular importancia en el esquema de poder que construyó el variopinto oficialismo desde la época de la primera gobernación de Ricardo Colombi.

Fue un negociador de peso en el armado de todas las alianzas donde el radicalismo buscó y concretó su hegemonía como órgano político rector del conjunto de partidos que gobernaron Corrientes en las dos últimas décadas.

Sin embargo, los tiempos cambian, y el “gran constructor” pasó a ser tan solo un “medio albañil” en las actuales circunstancias políticas autóctonas.

Es decir, en los planes y en los planos de Gustavo Valdés, los elegidos para “construir” son otros.

CAMBIO DE ÉPOCA Y DE “NEGOCIADORES”

La casa no está en orden. El radicalismo sufre una crisis interna que además de institucional, ya se convirtió en una “novela judicial“. Esta situación que para muchos desprevenidos era impensada, en politicaencorrientes.com fue abordada con lujo de detalles hace más de dos años. Pero nadie lo admitía e, inclusive, muchos referentes oficialistas se dedicaban a negarlo en otros medios.

El cambio de época está en plena ejecución. El impulsor principal es Gustavo Valdés. Señalado por algunos de querer eternizarse en el poder mediante la delegación segura y confiable de sus atributos -y lo que conlleva- en alguien con obediencia y fidelidad incuestionable.

También, la renovación llegó al staff de negociadores. Sergio Flinta lo sabe. Es uno de los condenados a oficiar de vocero de las virtudes de liderazgo de Gustavo Valdés. A intentar asignarle a Ricardo Colombisu antiguo líder– un rol desestabilizador menoscabando el brillo institucional de la UCR correntina. Y, además, en calidad de intermediario contarle a los correntinos lo que se pueda -o lo que le autoricen- con respecto a las negociaciones que llevan adelante los nuevos negociadores ungidos por el gobernador. Hoy, integrantes de la “mesa chica“, el senador Diego Pellegrini y el funcionario del Ejecutivo provincial Marcos Hanke.

UNA ESPECIE EN EXTINCIÓN

La realidad no puede ser disimulada. Quizás, discursivamente pueda adornarse con relatos fantásticos o mitología oriunda de la zona. Pero lo cierto es que hay una camada de dirigentes que poco a poco están pasando a retiro. O, peor, van rumbo a la extinción. Son los dinosaurios, que sobrevivieron también en el radicalismo, gracias a sus habilidades para mimetizarse con el líder de turno o mutar su discurso de acuerdo al escenario.

Pasará en todos los ámbitos políticos partidarios. Es inevitable. El instinto de supervivencia, por lo menos hasta acceder a la jubilación -honrosa-, los ha convertido. Dejaron de ser carnívoros impiadosos y ahora, son vegetarianos inofensivos.

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