Los libertarios no van juntos ni a misa. Los liberales aguardan una señal del cielo. En Corrientes el agua y el aceite no se juntan y a pesar de los anuncios y discursos, todo está en la nebulosa. En el medio un arcoiris de posibilidades, con o sin sello.
Hace un tiempo que la denominación libertario genera discordia entre los diferentes espacios que –todavía– apoyan la impronta de Javier Milei. Pasa en varios lugares del país y se replica en Corrientes, inclusive, con la formación de Partidos por fuera de la marca La Libertad Avanza.
Ni siquiera los liberales ideológicos puros han logrado incorporarse formalmente al Partido estandarte del presidente que en la provincia administra Lisandro Almirón -diputado nacional LLA- con evidente impronta karina-menemista.
La propiedad de la imagen del presidente quedó en manos del cuestionado neo libertario de origen multi-ideológico. Sin embargo, el discurso y los gestos en el territorio, tiene varios protagonistas que ponderan el estilo del león o se embanderan en el modismo del vocablo libertario. Todo vale en la previa de una elección provincial, donde la participación del partido presidencial, hoy está en duda.
En paralelo, los liberales de siempre, con certificado de pureza ideológica en mano, deambulan en busca de un instrumento electoral que les permita ser opción sin depender de la regencia inequívoca que ejerce La Libertad Avanza.
LIBERTARIOS: JUNTOS NI A MISA
La Libertad Avanza podría haber sido el contenedor libertario en Corrientes. Pero, la pelea por la franquicia oficial, generó una atomización incontrolable. El error político fue mayúsculo. En el incipiente nacimiento del espacio libertario correntino, los delegados de Karina Milei –el jefe– le pusieron cepo a la libertad y crearon una PyME política familiar.
El emprendimiento privado con recursos estatales que administra Lisandro Almirón junto a su esposa Laura Marcoré; su suegra Marta Marcoré; su suegro del corazón José María Oderda y otros integrantes de la famiglia, impidieron la integración de cuadros políticos afines a Javier Milei.
Así las cosas, media docena de referentes históricos del ecosistema libertario, eligieron la construcción de partidos propios. Hecho que genera inevitablemente la dispersión de votos que, indirectamente apoyan a los apóstoles de la cultura libertaria, a pesar de que Javier Milei no integre la boleta que irá a la urna.
A la vista y en carrera está el Partido Ahora cuyo referente Ezequiel “Teke” Romero, libertario de la primera hora, construye una propuesta propia para las elecciones provinciales sin someterse al disciplinamiento karinista-menemista.
Y no son solo aspirantes, también los que ya fueron electos durante el tsunami libertario en las elecciones del 2023, han tomado posición rechazando la conducción ficticia de La Libertad Avanza. Sirve como muestra indubitable la rebelión encabezada por Guadalupe Cristaldo, concejal libertaria de Virasoro. La misma que denunció con pruebas la connivencia entre Lisandro Almirón y Emiliano Fernández, relación que generó investigaciones periodísticas -no judiciales- que demuestran documentalmente los favores entre ambos personajes.
También, no se puede obviar, la existencia y el rol que cumplirá en las elecciones provinciales el Partido Libertario Corrientes. Hasta hoy, un aliado de la gestión Milei a nivel nacional, pero con impronta territorial más realista y acorde al oficialismo gubernamental de Corrientes. Gesto político que deja en evidencia el rechazo a la legitimidad representativa de Lisandro Almirón y compañía.
A los mencionados se suman otros actores que todavía corren con el trámite en la justicia electoral para dejar en claro que, los libertarios no van juntos ni a misa.

INCÓGNITA LIBERAL Y LA ESPERA DE UNA SEÑAL
El mundo liberal en Corrientes, ideológico e institucional, comulga discursivamente con la gestión de Javier Milei.
Desfilan por los medios y los acontecimientos que reúnen a la clase política, los máximos referentes de los partidos con vestigios de liberalismo, en la creencia de que todo suma.
En ese gesto de distracción estratégica, transita los caminos del proselitismo Encuentro Liberal (ELi), explícitamente separado del oficialismo valdecista y obligado a construir una alianza electoral sui generis propicia para la contienda provincial.
En menor medida, pero con canales habilitados para la conversación ida y vuelta, de manera informal se conectan referentes del Partido Liberal, Partido Autonomista, Acción por la República, Propuesta Republicana y otros. Todos, con el argumento de que el mileísmo colonizado por peronistas de varias tribus, solo podrá crecer con el apoyo y la colaboración de los liberales y conservadores que tengan presencia territorial.
Pero, también salieron a la palestra los misioneros practicantes de la idelogía liberal pura, aprovechando el escenario que les facilitó Javier Milei con una impronta más anarcocapitalista que liberal propiamente dicha.
Sin logística electoral propia, Ricardo “Caíto” Leconte, sustentado por el vínculo “Club de la Libertad” – Javier Milei, interpretó que la circunstancia histórica era propicia para una revolución liberal ideológica, social y económica.
Salió a predicar sin titubeos sobre las bondades y los beneficios de la gestión del presidente. Su irrupción en el plano político, que hasta el año pasado era constante pero contenido en espacios exclusivos, comenzó a ganar volumen sin que una definición clara de sus objetivos determinara sus pretensiones. Además la ausencia de otros protagonistas en el mismo plano, en lo que parece un proyecto diseñado para una compulsa electoral, transmite mucho más incógnitas que certezas.
Leconte rehúye el compromiso que significa erigirse como candidato para las elecciones provinciales. Especulan en su entorno que su actitud está relacionada a no contradecir lo que Javier Milei espera de él. Por lo tanto, cabe deducir que si Ricardo Leconte (hijo) decide postularse, la probabilidad más lógica es la candidatura a diputado nacional. Una posibilidad que sin necesidad de fundamentación política está firme en la razón ideológica, teniendo en cuenta la necesidad de liberales puros y que el presidente Milei busca incrementar en las bancas legislativas que integran los bloques libertarios del Congreso de la Nación.
UN FINAL ABIERTO

El oficialismo gobernante en Corrientes busca limar el peso específico de La Libertad Avanza en el territorio, más por precaución que por necesidad. Y con picardía, de boca de sus voceros, insinúan que hay lugar para los que quieran integrarse, incluyendo libertarios oficialistas.
Con precisión de pescador implacable se zambulle en el río revuelto del PJ local a la pesca de los cardúmenes que quedaron boqueando en la costa del Instituto Patria. Capturan mojarritas que nunca llegarán al status de tiburones.
El radicalismo quedó relegado a segundo plano detrás de los intereses del gobernador, que hasta sello propio ostenta: “Vamos Corrientes“. Esa realidad genera reacomodamientos varios; algunos por sobrevivir; otros por renacer de las cenizas. Y en esa patriada la figura visible de Ricardo Colombi cosecha más aliados que enemigos.
Como criaturas en el parque de diversiones varios líderes de agrupaciones con sello, pero sin peso propio, se deleitan ante las ofertas de juguetes y golosinas. Pero hay tantos kioscos que las definiciones están postergadas.
La atomización en las elecciones provinciales está garantizada. Sobre todo, porque ofertas electorales abundan, aunque los proyectos solo sean una copia reseteada de lo que se puede hacer sin siquiera pasar cerca de lo que se quiere hacer.
