por Renata Rada
El Justicialismo de Corrientes despertó a la realidad. En medio de contracciones y amenazas de aborto, la mayoría de su dirigencia se convirtió en obstetra. La intención: que la criatura nazca, sana y salva
PJ o peronismo, da lo mismo, al final no importan nombre y apellido pero sí la paternidad. En síntesis, el movimiento de ADN indescifrable comienza a dar señales de que no alcanza con gestar: hay que lograr que nazca la criatura.
A hoy, para cualquier peronista o quien tenga la sensación de pertenencia parecida, la tarea prioritaria es no dejar de existir. Sí, porque la condición de ser y estar es irreemplazable para la mayoría de ellos. Resumiendo, ser y estar, son inseparables de la vida.
En la misma tarea de ser y parecer peronista o, como prefieran auto denominarse, hay un conjunto de referentes que se abocaron a la tarea de hacer parir a las urnas todas las criaturas que vienen gestándose en amagues y promesas.
A pesar de las divisiones, desde todas las salas de parto donde improvisados obstetras no escatiman esfuerzos en poder alcanzar el éxito, para salir a la sala de espera con el recién nacido en brazos y dejar sentado que son los salvadores, eufóricos declarantes apropiándose de las mismas palabras que hace tiempo inmortalizó el “General”. Pero que, en esta ocasión, quienes recitan sus máximas, lisa y llanamente tienen intereses y motivaciones personales. La criatura es solo un instrumento.
TRABAJO DE PARTO
El justicialismo correntino ya superó el periodo de gestación. No fue fácil y tampoco normal. Atravezado por intromisiones poco identificadas con la criatura por nacer, las divergencias entre familiares y compañeros se acentuaron justo en etapa la final. Y, llegaron al “parto” por diferentes mecanismos, con evidentes resultados y consecuiencias.
Lo natural hubiera sido un embarazo transcurrido en familia y un parto asistido por profesionales de confianza.
Lo ejecutado fue, un parto con “forceps”, monitoreado a distancia y con maniobras que han dejado secuelas imborrables.
Lo que otros cuentan, pero no se animan a certificar, es que el parto en sí fue una cesárea planificada para evitarle esfuerzo a la parturienta y trauma prenatal a la criatura.
Sin embargo lo cierto y comprobable es que, en las tres situaciones, los protagonistas fueron los mismos.
CRIATURA ABANDONADA
Los procesos se cumplieron. Como ocurre cada dos años, el PJ gestó su embarazo; llegó al trabajo de parto; a los ponchazos, con varias manos y diferentes intenciones, parieron la criatura…
Pero, también, como si fuera cosa del destino, todos dejaon la criatura abandonada.
El montón de obstetras voluntarios; los familiares; y. hasta los padres se olvidaron del ser recién llegado al mundo y salieron a hacer campaña…
Queda la sensación de que la criatura deberá subsistir por sí sola. Los responsables de alimentarla, educarla, curarla, fortalecer su desarrollo y crecimiento están en otros menesteres… Pobre, la criatura no tiene la culpa de la irresponsabilidad de estos insensibles…
UNA FAMILIA QUE LO ALBERGUE
Mientras la criatura abandonada sufre todas las carencias consecuencia del abandono, hay un sinfín de gestores que promueven su adopción.
Algunos la ofrecen al mejor postor, como si fuera una mercancía. Otros, van golpeando puertas de vecinos a los que hasta ayer ni saludaban, para intentar integrarla a ese hogar impropio o antagónico. Están los menos, pero están, que en nombre de “la pobrecita” salen a proclamar que ellos se hacen cargo, pero sin explicar de que manera.
Y por supuesto, no falta la tía lejana que promete asistirla con todo lo necesario, bajo determinadas condiciones. Que casi siempre son, no adoptarla como propia, sino tenerla como una especie de criada.
NO HAY DERECHO
Esa criatura que ha nacido varias veces y que, cada dos años cumple con su rol de ser y estar, parecería ser condenada a una vida que no le es propia. La del fracaso.
Como le explican los dirigentes y referentes; compañeros militantes; parientes y conocidos que al final de todo su destino es ese: ser usada.
Este es el momento en el que Cristina Kirchner; José Ottavis; Ana Almirón; Martín Ascúa; Raúl Hadad; Martín Barrionuevo; Jorge Romero; Nancy Sand; José Aragón; José Sananez; Alejandro Karlen; Martín Ríos; Hugo Benítez; Felix Pacayut; José Rodolfo Martínez Llano, y un centenar más, tienen la obligación de explicar concretamente ¿Quién se va a hacer cargo de la criatura?

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