LECONTE FIJÓ RUMBO Y POSICIÓN

Ricardo “Caíto” Leconte fijó rumbo y posición. El PL sigue siendo un “partido” pero el mensaje lo capitaliza el referente del Club de la Libertad. Nuevo espacio en construcción ¿incluye su candidatura?

Ricardo “Caíto” Leconte fijó rumbo y posición: expuso sus desavenencias con la conducción del PL; renunció a los cargos partidarios; y admitió ser impulsor de las ideas de “la Libertad” cuyo objetivo, en la previa de un año electoral, es construir un espacio “liberal – libertario”.

La decisión es política y por sobre todo personal. Tiene anclaje en varias interpretaciones, aunque en realidad todas son concurrentes.

Es previsión, por las dudas, renunciar a la representatividad institucional para que no lo sancione su propio Partido. Es sinceramiento, tardío pero dicho al fin, no comulgar con las decisiones “interesadas” de algunas autoridades partidarias. Es blanquear quizá, que desde su óptica el Partido abandonó “la esencia” y no cumple su rol ideológico, social, cultural y político – electoral. Es una advertencia, cuya lectura entre líneas, admite especular con una candidatura para las próximas elecciones.

FIJÓ RUMBO Y POSICIÓN

El orden de los factores no altera el producto. Y en este caso particular, políticamente es más importante conocer el rumbo que saber donde se está parado. Sin embargo, lo obvio no necesita explicación. Los proyectos, sí.

Pero, para que el análisis sea consecuente con un orden cronológico, es primordial comenzar por la posición. La “carta de renuncia” a los cargos partidarios expone de manera clara y contundente cual es el posicionamiento de “Caíto” Leconte ante el desempeño político institucional de la conducción del PL. Es crítico y explícito, pero deja la sensación de que los “problemas” del PL se agudizaron con el transcurso de los hechos.

Ante los fatos consumados y teniendo en cuenta su trayectoria y experiencia, cabe la pregunta ¿por qué esperar tanto tiempo para decir lo que piensa y, de quiénes piensa, lo que mantuvo “reservado” para el ámbito interno? En algún momento se tendrá la respuesta.

El referente liberal no abandona sus ideales ni la pertenencia al PL. Pero expone a la “cúpula” con un mensaje subliminal: el cargo no hace a la representatividad, igual que el hábito no hace al monje.

Está claro, para Leconte, que la actual conducción del PL está lejos de representar la ideología; los valores; y las acciones que representan al Partido más antiguo del país.

Hasta aquí las interpretaciones menos elucubrativas de un posicionamiento que llegó quizá tarde, pero al fin se expresó.

El rumbo es uno solo, pero no está exento de componentes externos. “Caíto” Leconte reitera y reafirma su concepto ideológico en definiciones sencillas y asumidas en lo general. Lo manifiesta en un pasaje de su escrito: “Es creciente la adhesión a la libertad de todos los sectores. La oportunidad es propicia para que los liberales seamos claros portadores de una consigna, en defensa de la honestidad como norma de conducta, la libertad como basamento y respeto de los derechos individuales y la conciencia moral como guía de esa conducta“.

Después de tres décadas de incorporar y mantener esas convicciones, nadie puede tildarlo de oportunista ni indefinido. Eso, es tener un rumbo, asumido y en permanente aplicación.

Pero, y es inevitable, reconocer que hay imponderables usualmente exógenos que el “navegante” no puede condicionar ni evitar.

EL RUMBO Y LA CONSTRUCCIÓN DEL ESPACIO

Casi como un preanuncio de su intención de construir, Leconte publicó su “Soplan vientos liberales”. La bitácora esta explicitada. La libertad impulsa el derrotero que Leconte asumió como propio y se dispuso a incorporar otros “navegantes“.

La dificultad para mantener el rumbo tiene varias aristas. La más visible es ¿Quiénes “comandan” está expedición? ¿Los liberales o los libertarios?

La que subyace y genera interrogantes íntimos es ¿Cuál es el orden de prioridades de Caíto Leconte? ¿Corrientes? ¿Las ideas liberales? ¿O el respaldo a Javier Milei?

Quizá otro párrafo de su carta de renuncia hecha luz sobre la “media sombra“: “También me reúno con integrantes de otras fuerzas políticas afines, considero debemos estar juntos con el fin de respaldar la gestión del Presidente Javier Milei, claro defensor de la filosofía de la libertad“. Y, consecuentemente, como se amalgama si ocurriera, una alianza con “la Libertad Avanza”. Éste último, el espacio oficial que comanda Lisandro Almirón, delegado de la estrategia política electoral de Karina Milei.

El espacio “liberal – libertario“, gracias al comunicado de Leconte definió la realidad de los primeros. El Partido Liberal, hasta hoy, no apoya la “patriada” de “Caíto”. Ergo, hay liberales del sello y hay liberales de las ideas.

La incertidumbre es moneda corriente entre los libertarios. Sobre todo los de Corrientes. Un territorio que se destaca por la volatilidad de sus estructuras políticas. Y como condicionante, hay que destacar, la escasez de “partidos oficializados” con perfil libertario.

En ese rubro, Leconte enfrenta un condicionamiento concreto: para construir un espacio no son suficiente las ideas y sus seguidores, hacen falta “partidos” para que la oferta electoral sea viable.

LECONTE HABLÓ

Ya no hay misterios sobre su posición. No hay duda sobre el rumbo. Interpretar los próximos movimientos del más conocido de los correntinos en materia de difusión de las ideas liberales es un ejercicio ingrato. El hombre sabe potenciar sus silencios y sus movimientos parecen ser testeados cientos de veces en su intimidad.

Pero es conveniente que cada uno establezca sus propias conclusiones. Por eso, ver el video que oficializó su renuncia, no será un ejercicio vano.

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