por Julio Gerez
Lo anticipamos. Las elecciones internas “a medias” del PJ dejaron en evidencia una baja capacidad de movilización. Culpables hay muchos. Pero, lo que importa es ¿Qué consecuencias traerá esta ficción?
Todo salió a medias. La interna. La institucionalización. El reparto. Y, hasta los números finales de la media interna, en cuanto a movilización se refiere.
Apenas en 16 localidades se disputaron conducción y candidaturas. Para el resto del distrito -o la mayoría de la provincia- la birome fue suficiente para garantizar que en las próximas elecciones provinciales el PJ sufra durante el escrutinio su incapacidad de hacer política en serio.
Es sumamente extraño que no hayan tenido la sapiencia de aprovechar dos circunstancias inigualables en el escenario de éste presente que les venía como anillo al dedo: un cuarto de siglo de una gestión radical administrando la provincia; y un gobierno nacional comandado por un anarcocapitalista rodeado del rezago más sospechado de la política argentina.
La sospecha, fundada, es que los estrategas del PJ nacional no entienden que la música es universal pero, en cada provincia se baila de diferente manera.
En Corrientes, particularmente, siempre pasa lo mismo: un sector se queda con el sello y los mejores cargos; otro sector se auto excluye ofendido; otro sector aprovecha para hacer sus negocios; y los compañeros peronistas quedan mirando como el helado se derrite mientras a ellos se les hace agua la boca.
Es lo que hay. Y la historia se repite irremediablemente.
MEDIA INTERNA SIN SORPRESAS
Dijimos, hubo urnas en 16 localidades: Mburucuyá; Itatí; San Luis del Palmar; La Cruz; San Isidro; Paso de la Patria; Herlitzka; Bella Vista; Ituzaingó; San Migual; San lorenzo; Concepción; Caá Catí; Goya; Virasoro; y Curuzú Cuatiá.
Hubo competencia, sí. Pero de trascendencia doméstica. Es decir, evaluar numéricamente los resultados no es trascendental, aunque deja en evidencia un deterioro de la incidencia de importantes personajes.
En varias localidades, hasta los intendentes del oficialismo gobernante pusieron unas fichas en la logística de la interna. Hubo diputados nacionales con varios mandatos sobre el lomo que “ganaron en su territorio” pero no movieron el “amperímetro“. Quedaron en evidencia. Deberían jubilarse.
Lo que quedó fueron datos duros relacionados a esas 16 localidades donde hubo “compulsa interna“: 1) total de afiliados 31.275; 2) porcentaje de afiliados sobre el total del Distrito 34,6%; 3) total de votantes 9.074; 4) porcentaje de votantes sobre el total de las 16 localidades 10,3%.
Conclusiones inapelables, la cantidad de afiliados de esas 16 localidades representa el 34,6 sobre el total de afiliados en el Distrito Corrientes. El número de electores habilitados era de 31.275. Sin embargo, en total, apenas se movilizaó el 10, 3 (en votantes 9.074).
ACUERDO DE PARTE DE LA “KÚPULA”
La unidad que los envíados de CFK plasmaron como solución, tiene menos consistencia y vida útil que un “palito helado de agua” olvidado al sol.
El kirchnerismo deberá hacerse cargo de la campaña y de los resultados que arrojen la performance del PJ en las elecciones provinciales correntinas.
Pero también sus cómplices, que son los mismos que hace años -o décadas- son nombres repetidos en todas las listas en cada compulsa electoral que hay.
También tendrán que rendir cuentas los que optaron por retirarse de la interna o directamente ni participar de la misma. Por acción, omisión o egoísmo personalista son responsables. Tanto del pasado, del presente -olvidable-; y del futuro, incierto.
CASO TESTIGO
Ana Almirón, presidente del PJ y “cabeza de lista” en la lista de diputados, ya tiene 4 años asegurados como “becada” en el Cámara Baja provincial. Una genia, se aseguró el sello y el escaño.
La libreña, coterránea de Martín “Tincho” Ascúa, casualmente candidato testimonial a gobernador, debe ser una de las pocas que no sufre el flagelo de la desocupación.
Su último cargo electivo fue el de senadora nacional, desde diciembre de 2015 a dieciembre de 2021. Antes, estuvo a cargo del Centro de Acceso a la Justicia en la ciudad de Corrientes desde el 2011 hasta el 2015.
Su último cargo rentado fue desde febrero de 2022, designada Conejera en la EBY (Entidad Binacional Yacyretá) hasta el 29 de febrero de 2024.
NADA ES CASUAL
El peronismo, o mejor dicho, algunos “dirigentes” del PJ son asiduos usufructuadores de poder y privilegios. Y aún, teniendo el derecho a un pensamiento individual que rija su conciencia y sus actos, cabe señalar que no ocuparían esos lugares ni tendráin esos privilegios si no fuera por el aporte electoral de los “compañeros“.
Los nombres -y los beneficios- de ciertos personajes confluyen sin posibilidad de duda o negación, a los cargos en la EBY (Yacyretá). Mauricio “Camau” Espínola, intendente kirchnerista; funcionario nacional kirchnerista; senador nacional kirchnerista; ahora aliado de Javier Milei, con posibilidades de ser candidato a gobernador en Corrientes e innegable gestor de la llegada de Facundo Palma al cargo de Conejero del EBY.
La referida Ana Almirón, de quien ya hemos hecho ut supra una breve descripción de los cargos ocupados.
Y no olvidemos a Gustavo Canteros, un “humilde sindicalista” que al día de hoy ocupa una banca en la Cámara Baja correntina. Escaño en que apoyó sus posaderas, luego de un fallido intento de ser intendente capitalino; de haber sido Consejero de la EBY (al igual que Ana Almirón); dos veces vicegobernador; diputado nacional; fundador y gerenciador de varios “sellos partidarios” fantasmas; y por si fuera poco, un prominente empresario hotelero. Todo un personaje pendular, que va y viene, del ragazo de ECO al PJ.
¿Tiene explicación el peronismo correntino? No.
CONSECUENCIAS
Es dificil imaginar un “piso” de caudal electoral para el PJ en las elecciones provinciales. Las deserciones ya oficializadas como las de Alejandro Karlen; Martín Barrionuevo; el siempre insatisfecho Rodolfo Martínez Llano; e inclusive algunos intendentes, pone en duda la fortaleza conductiva del peronismo.
La imposición de nombres -e historiales – cuetionados, entre los que sobresale el de José Ottavis, resquebraja y hasta divide las bases peronistas.
El delirante espejismo de pensar que la precaria presencia territorial o el bajo nivel de conocimiento que exhibe Martín “Tincho” Ascúa no influirá en la performance del pedacito más importante de la boleta es, ante todo, la materialización de un capricho o el triunfo de una exacerbada ignorancia en materia de estrategia políticia.
En estas próximas elecciones provinciales se elije todo. La primera impresión visual del elector en el cuarto oscuro es la fracción de la boleta correspondiente a gobernador y vice. Pero el trabajo político territorial básico y primario lo relizan los referentes comunales, que a veces ni siquiera figuran en la boleta completa.
Sirva como ejemplo, en Goya, én el 2023 sobre un padrón de 70 mil electores habilitados votaron para concejales 43 mil ciudadanos. El PJ en esas elecciones para concejales obtuvo 3.362 votos. En esta interna alcanzó 2.508 sufragios, eligiendo autoridades y candidatos.
En el segundo distrito de mayor incidencia electoral en la provincia ¿podrá el PJ alcanzar por lo menos un 10% de respaldo de los 70 mil electores a “boleta completa“?
Idéntica e innegable situación el PJ vivió en el 2023 en la ciudad Capital. El distrito electoral más importante de la provincia, donde emitieron su voto 127 mil capitalinos, el Frente que integraba el PJ fue respaldado con el 18,75% (33.776) de los sufragios y, particularmente la “boleta 2” del peronismo correntino capitalino, recibió apenas 7397 votos un poco más del 20% de la alianza que encabezaba. ¿Quién se hizo cargo de ese fracaso? Nadie.
Lo cierto es que, los herederos de Fabián Ríos; los herederos de “Camau” Espínola; los gladiadores de La Cámpora; los casi invisibles pero institucionalizados “movimientos sociales populares“; y los siempre eternos sindicalistas burguesmente acomodados, consiguen representar al pueblo peronista.
Visto el escenario y conocidos los protagonistas, no es descabellado imaginar que el PJ y los aliados que consiga para armar un frente, serán una sorpresa en las próximas elecciones provinciales: decepcionante… una vez más.
