EL VERANO DEL AJUSTE: MENOS MINISTERIOS, MÁS PODER CONCENTRADO

El ajuste ya tiene decreto y mayoría legislativa. La poda empieza por los kioscos intocables del poder correntino. De la herencia al blindaje y del blindaje al ajuste: Corrientes achica su organigrama, oxigena nombres y recicla intendentes. El verdadero examen no será en los despachos, sino en la vida cotidiana de los correntinos.

La continuidad política y familiar del gobierno de Corrientes enfrenta un desafío mayor: achicar el Estado sin provocar pánico político ni agitación social. La decisión ya está tomada: habrá un organigrama reducido y oxigenado, con cambios de nombres y roles. Pero será tarea de verano: playa, tereré y la lista de candidatos, entre los que deberán irse… y los que llegarán.

Hace una semana advertimos que la herencia y el blindaje serían las claves del nuevo ciclo. Hoy, las señales se convierten en hechos: Juan Pablo Valdés recibe de manos de su antecesor el Decreto que modificará sustancialmente la Ley de Ministerios. El cimiento político está garantizado: mayoría en ambas Cámaras que refrendarán sin problemas la iniciativa heredada. Pero detrás del ropaje institucional, el verdadero motivo es económico-financiero. El gobierno necesita ajustarse y cauterizar los “agujeros negros” que, a pesar de su fortaleza política, no logra evitar.

Y aquí aparece la paradoja: a pesar de la confianza y del apego al centralismo que Gustavo Valdés cultivó como maña durante sus ocho años al frente del Ejecutivo, hay “kioscos” que parecen intocables. Son esos espacios de poder y recursos donde se concentra la verdadera caja política. Por ahí comenzará la poda de los hermanos Valdés: menos ministerios, menos entes, menos nombres, pero sobre todo menos recursos disponibles para quienes hasta ahora se beneficiaron del desorden institucional.

Los entes autárquicos son un ámbito donde la transparencia y la legalidad han sido secuestradas. La burocracia, con su ADN de abuso de poder y de recursos, convirtió a estos organismos en kioscos permanentes. Históricamente intervenidos, hoy vuelven a ser el blanco de la reestructuración. Tendrán nuevas cabezas: hombres y mujeres, en su mayoría cuadros técnicos, que cargarán con una misión incómoda pero inevitable. Asegurarle a Juan Pablo Valdés que se puede hacer lo mismo —o más— con menos presupuesto. El ajuste no se disfraza: se ejecuta en los espacios donde la opacidad fue norma y donde la política encontró su caja más discreta.

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En los ministerios, cuya reducción en número está garantizada, los nuevos ejes de gestión imponen otra stand up. Como es casi una costumbre de esta alianza, algunos intendentes con mandato vencido debutarán en el “plano mayor” de la estructura del poder. La política correntina recicla cuadros: lo que se pierde en las urnas se recupera en los despachos. La oxigenación prometida se convierte en un casting de nombres, donde la lealtad pesa más que la legitimidad y donde la gestión se mide por la capacidad de sostener el relato oficial con menos recursos.

Para la primera docena de Decretos habrá algunas “confirmaciones transitorias”: Hacienda y Secretaría General seguirán en pie, mientras se cocinan un par de sorpresas. Pero la reestructuración ya deja huellas concretas: los ministerios que quedan vacantes por el traspaso de sus actuales titulares a otras funciones —Obras Públicas y Ciencia y Tecnología— estarían casi definidos. El achique no es un rumor, es un proceso en marcha. La política correntina se prepara para un verano de decretos, con nombres que se reciclan y estructuras que se reducen, bajo la consigna de hacer más con menos.

Pero a todo esto hay que sumarle la expectativa ciudadana en general y el anhelo de empleados públicos y jubilados. La pregunta que circula en cada pasillo es inevitable: ¿qué va a pasar con la DPEC? ¿Habrá un salto en la calidad y cantidad de prestaciones del IOSCor? ¿Juan Pablo Valdés tiene intenciones reales de sanear el IPS? El ajuste ministerial y la oxigenación de nombres no alcanzan para disipar las dudas de quienes dependen día a día de estos servicios. La política puede blindarse con decretos y mayorías, pero la sociedad espera respuestas concretas en energía, salud y previsión.

El verdadero examen del nuevo ciclo no será en los despachos, sino en la vida cotidiana de los correntinos. El verano traerá decretos y nombres nuevos, pero la verdadera prueba será si la DPEC deja de cortar, si el IOSCor deja de fallar y si el IPS deja de sangrar. Ahí se juega la legitimidad del poder.

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