UN PRIVILEGIO REGULATORIO FRENTE A INGRESOS LABORALES QUE NO RECUPERAN PODER DE COMPRA
La propuesta de la gestión Milei en el Presupuesto 2026 incorpora un mecanismo para reconocer “activos regulatorios” y compensaciones retroactivas a distribuidoras eléctricas por ingresos supuestamente no percibidos desde los congelamientos tarifarios iniciados en 2002. El esquema, encuadrado en el artículo 74 del proyecto, habilita a la Secretaría de Energía a cuantificar y asignar esos activos, con foco operativo en Edenor y Edesur, y con destino explícito a cancelar deudas con Cammesa. Distintas coberturas periodísticas estiman el reclamo del sector en torno a 3.600 millones de dólares y advierten por riesgos fiscales y eventuales traslados a tarifas.
Mientras se proyectan reconocimientos extraordinarios para empresas reguladas, el salario mínimo se actualiza por la vía administrativa tras el fracaso del Consejo del Salario, con un primer tramo que lo ubica en $328.400 para noviembre (a liquidar en diciembre) y un cronograma de aumentos mensuales hasta agosto de 2026. La Resolución 9/2025 fijó los nuevos pisos sin acuerdo tripartito, señalando la continuidad de la pérdida de poder adquisitivo de ingresos básicos frente a la inflación acumulada.
El contraste es nítido en términos de prioridades públicas: el presupuesto abre una vía de reconocimiento excepcional a empresas con capacidad de litigio y presión regulatoria, mientras el ingreso mínimo se readecua en montos acotados y por laudo, con impacto limitado sobre trabajadores formales, programas vinculados y prestaciones de desempleo. Las notas técnicas señalan además que la compensación eléctrica podría concentrarse en el AMBA y que su instrumentación tiene trasfondo judicial, lo que suma complejidad y potencial efecto en boletas si parte de los reconocimientos se traslada a usuarios.
Lo esencial que emerge de estas decisiones, según las fuentes consultadas, es una reasignación de riesgos: el Estado asume pasivos regulatorios de empresas bajo régimen tarifario, mientras hogares y trabajadores ven ajustes graduales que no revierten la erosión acumulada del poder de compra. ¿La casta? Bien, gracias…
