PARTIDO LIBERAL: ALTERNANCIA CERRADA Y PRAGMATISMO OFICIALISTA

por Inocencio D´Laestaca

Tres dirigentes se turnan el poder, las listas se cierran sin competencia y el liberalismo queda subordinado al oficialismo. ¿Qué queda del Partido Liberal cuando la ideología se negocia y la democracia interna se maquilla?

Desde 2014, el Partido Liberal (PL) de Corrientes ha estado conducido por un trío de dirigentes que se han alternado entre los principales cargos partidarios: Julián Miranda Gallino, Any Pereyra y Eduardo Hardoy. Primero fue Miranda Gallino quien presidió el partido, luego Pereyra asumió el Comité Capital, y actualmente Hardoy lidera el PL. Esta rotación entre los mismos nombres ha generado críticas por la falta de renovación y apertura democrática.

DIRIGENCIA LIBERAL: JULIÁN IRANDA GALLINO, EDUARDO HARDOY, TOPO CAMPOS. TRES PRESIDENTES DEL COMITÉ CAPITAL

La dinámica interna se consolidó aún más en 2023, cuando se acordó una lista única para renovar autoridades, en la que también ingresó Ricardo “Caíto” Leconte al Comité Ejecutivo. Aunque hoy Leconte se muestra crítico del rumbo del PL, su participación en ese acuerdo revela las complejidades del armado liberal correntino.

FLEXIBILIDAD IDEOLÓGICA Y ALIANZAS OFICIALISTAS

A lo largo de los últimos años, el PL ha demostrado una notable flexibilidad ideológica, integrando la alianza oficialista ECO + Vamos Corrientes, que en 2023 reunió a más de 30 partidos. Lejos de sostener una línea doctrinaria liberal pura, el partido ha priorizado su participación en espacios de poder, incluso cuando eso implicó compartir listas con fuerzas de tradición radical, peronista o conservadora.

En ese marco, los mayores beneficiados han sido justamente Pereyra, Miranda Gallino y Hardoy, quienes accedieron a candidaturas legislativas, cargos institucionales y espacios de visibilidad política. La pertenencia al frente oficialista les permitió mantenerse en escena, pero también diluyó la identidad partidaria frente a una coalición cada vez más heterogénea.

¿LIBERALISMO DE PODER O PODER SIN LIBERALISMO?

La pregunta que queda flotando es si el Partido Liberal sigue representando una visión ideológica clara o si se ha convertido en una estructura funcional al oficialismo. ¿Puede un partido que no presenta candidatos propios y que negocia desde la comodidad de los acuerdos seguir llamándose liberal?

La crítica de sectores como el Grupo Alondra, que hoy impulsa una alternativa desde La Libertad Avanza, apunta justamente a esa contradicción: la defensa de la propiedad privada, la vida y las instituciones no puede ser solo un discurso si no se traduce en autonomía política.

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