Para la municipalidad de Itatí la fe tiene precio. Por Ordenanza se impone un canon a los vehículos que ingresan a la localidad. La 46ª Peregrinación Juvenil y Jubilar a Nuestra Señora de Itatí, se llevará a cabo el 27 y 28 de septiembre.
Cada año, miles de peregrinos recorren más de 75 kilómetros hacia Itatí. Lo hacen con fe, con promesas, con esperanza. Pero hoy, ese camino espiritual parece tener un costo inesperado: un “peaje encubierto” que se traslada a las tarifas del transporte público.

La Biblia es clara…
“¡Ay de los que dictan leyes injustas!” — Isaías 10:1

Realidades que duelen
La plaza de Itatí está deteriorada. No hay señalética en los accesos. Las banquinas están sin mantenimiento. No hay baños ni puestos de hidratación.
Entonces, ¿para qué se cobra? ¿Dónde están los frutos de ese impuesto?
El camino hacia Dios no debe tener barreras humanas. El peregrino no debe pagar peaje por confiar. En tiempos donde la fe es el único refugio para muchos, ponerle precio al camino es una falta de sensibilidad y de ética.
¡VAMOS ITATÍ!
No hay duda de que la gestión del intendente reelecto, Francisco Romero (Partido Liberal – Vamos Corrientes), es recaudar sin límites. O sin justificación. Es que el peaje encubierto no hace más que perjudicar la concurrencia masiva de los fieles durante el evento anual Peregrinación Juvenil y Jubilar a Nuestra Señora de Itatí que se llevará a cabo mañana y el domingo (27 y 28).
Si bien el canon habría sido fijado por Ordenanza, sería ingenuo creer que la iniciativa no partió del ejecutivo comunal.
De todas maneras, la imagen de la gestión municipal, no se destaca por su eficiencia y eficacia en darle al pueblo donde se encuentra la Basílica, la estructura indispensable y mínima para hacer honor a la magnitud y trascendencia del evento.
