PRESUPUESTO 2026, ENTRE LA PREVISIÓN Y EL BLINDAJE POLÍTICO

El proyecto de Presupuesto 2026 prevé un aumento del 36% respecto al año anterior, autoriza endeudamiento por $140 mil millones y se alinea con la inflación nacional estimada. Una hoja de ruta conservadora, diseñada para blindar la gestión sin desbordes.

El proyecto de Presupuesto 2026 que el Ejecutivo provincial remitió a la Legislatura marca un crecimiento moderado respecto al ejercicio anterior. Si en 2025 el gasto total fue de $2,42 billones, para 2026 se proyecta $3,29 billones, lo que representa un aumento del 36%. En tiempos de inflación persistente, este crecimiento presupuestario parece alineado con las expectativas nacionales, sin desbordes ni ajustes traumáticos.

Según estimaciones oficiales, la inflación proyectada para 2026 ronda el 20%, tras un 2025 que cerraría cerca del 30%. En ese marco, el presupuesto correntino se muestra previsible, aunque ajustado. La gestión Valdés parece haber optado por una hoja de ruta conservadora, que prioriza el equilibrio y la gobernabilidad.

En cuanto al endeudamiento, el proyecto autoriza operaciones de crédito público por hasta $100.000 millones, más $20.000 millones en Letras de Tesorería para cubrir deficiencias estacionales de caja. A eso se suman garantías y avales por otros $20.000 millones. En total, el Ejecutivo se reserva una capacidad de financiamiento de $140.000 millones, dentro de los límites del Régimen de Responsabilidad Fiscal.

Por poderes, el Presupuesto del Poder Judicial asciende a $160.719 millones, mientras que el Legislativo se lleva $51.569 millones. Ambos muestran incrementos, pero el salto más fuerte se da en el Ejecutivo, que concentra la mayor parte del gasto y de las decisiones estratégicas.

Los entes autárquicos, que en 2025 fueron señalados como “cajas negras” deficitarias, mantienen su peso específico, aunque sin grandes reformas. El Instituto de Previsión Social y la Obra Social provincial siguen siendo los más robustos en términos de asignación, pero sin señales de transformación estructural.

En resumen, el Presupuesto 2026 no es revolucionario, pero sí meticulosamente diseñado. La gestión Valdés busca garantizar continuidad, previsión y margen de maniobra. Lo hace con números que no desafían la inflación esperada, pero que tampoco se quedan cortos. Y lo hace blindando su capacidad de financiamiento, por si el contexto nacional se vuelve más incierto.

Las fiestas de fin de año y el verano darán tiempo para digerir los números. Pero la política, como siempre, no se toma vacaciones.

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