Por Ing. José Sesma
En la ciudad de Corrientes, capital, en la Plaza Cabral, se aplica de manera gratuita la vacuna contra el dengue para personas dentro del rango etario de 19 a 59 años. Sin embargo, los adultos mayores de 60 años, a pesar de estar autorizados para recibirla, deben afrontar un costo de $124.700 por cada dosis, siendo necesarias *tres aplicaciones*para completar el esquema.
La vacuna contra el dengue está aprobada por el laboratorio productor y por la ANMAT para su aplicación en personas a partir de los 4 años de edad y sin límite superior. Si bien no existen estudios clínicos específicos sobre su efectividad en mayores de 60, los datos de seguridad disponibles indican que es segura y eficaz también en esta población.
Paradójicamente, son justamente los adultos mayores quienes más necesitan protección frente al dengue, pero la mayoría de los jubilados en la Argentina no puede afrontar semejante gasto, al igual que tampoco logra cubrir otros costos derivados de sus múltiples tratamientos médicos.
La situación desnuda una contradicción preocupante: las farmacias cuentan con vacunas en abundancia, disponibles para toda la población desde los 4 años y sin límite de edad, mientras que el acceso gratuito está restringido solo a quienes no superen los 59 años.
Esto abre la puerta a un interrogante inquietante: ¿no será que la exclusión de los mayores de 60 del acceso gratuito responde a que son justamente los jubilados quienes menos concurren a votar?
