LA ALARMA DE LOS MUNICIPIOS. ¿QUIÉN CONTROLA A LOS CONTROLADORES?

José Guillermo Alfonso

El mapa político de nuestra provincia ya quedó dibujado y la realidad golpea la puerta de cada pueblo. Con los 77 municipios repartidos entre 39 intendentes nuevos y 27 que renovaron, la alianza ECO + Vamos Corrientes mantiene una mayoría abrumadora. En el otro rincón, el PJ se quedó con 3 intendencias, La Libertad Avanza con 1, y otros 3 municipios siguen bajo la “tutela” de delegados interventores.

Detrás de las fotos de asunción, hay muchas municipalidades con el agua al cuello y las cuentas en rojo. En la Legislatura, el Presupuesto 2026 ya pasó por el Senado y en Diputados será un trámite. Habrá plata para los municipios, pero el correntino de a pie se pregunta: ¿Esa plata va a ir a parar a las obras que faltan o se va a perder por el camino por falta de control?

EL QUE SE HACE EL DISTRAÍDO, TAMBIÉN ES RESPONSABLE

Aquí es donde hay que poner la lupa. Los Concejos Deliberantes tienen que ser los custodios de nuestra plata, pero las noticias nos muestran que muchos concejales se están “haciendo los distraídos”. No controlan ni a los propios ni a los ajenos, y eso es una falta de respeto al pueblo que les dio el voto.

Parece que en muchos pueblos el Concejo se volvió una oficina de firmas del Intendente, y ahí está el error. El que asume una banca es representante de todos, hasta del que no lo votó. No se trata de “tragarse el sapo” por una cuestión de partido; se trata de cuidar el bolsillo de la gente. Un municipio con problemas económicos no se arregla solo con más presupuesto, se arregla con transparencia, “a lo correntino”, con la verdad sobre la mesa.

CUIDAR LO QUE ES DE “ÑANDE”

Gobernar sin que nadie te controle es una tentación peligrosa. Los municipios intervenidos o fundidos son la prueba de lo que pasa cuando los concejales miran para otro lado. El Presupuesto 2026 asegura los fondos, pero si los controladores no controlan, el esfuerzo del contribuyente cae en saco roto.

Es hora de que los ediles se pongan los pantalones largos y entiendan que su compromiso es con el vecino, no con el color de la bandera política. La democracia no es solo ganar una elección; es cuidar lo que es “ñande”, lo de todos nosotros, con honestidad y coraje. Si no, seguiremos preguntándonos: ¿Quién controla a los controladores?

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