¿LA DEFENSA DE LA AUTONOMÍA TERMINA DONDE EMPIEZA EL APELLIDO?
por Aguará Popé
Corrientes no es solo una provincia, es una declaración de principios. Desde el sacrificio de Genaro Berón de Astrada en 1839, castigado con saña por desafiar a Rosas, llevamos inscripta la lección de Pago Largo: la defensa de la autonomía es una causa sagrada, aunque cueste sangre.
Pero esta defensa histórica hacia afuera, hacia Buenos Aires, contrasta con la lucha encarnizada y a menudo cuestiones familiares por el poder hacia adentro. La crónica política reciente es la historia de cómo la UCR y sus aliados han buscado la estabilidad a través de la herencia, intentando blindar el poder.
Primos y la Lección de la Deslealtad
La entrega de mando entre los primos, Ricardo y Arturo Colombi, terminó en un estruendoso quiebre del pacto. Arturo intentó emanciparse de su mentor, y la ruptura resultante desestabilizó al oficialismo. El mensaje fue claro: el sucesor debe ser leal, o el poder regresará a quien tenga el control total de la estructura.
La Sucesión Blindada: La Fórmula de los Hermanos
El gobernador Gustavo Valdés parece haber diseñado la fórmula perfecta para evitar ese sismo. Al impulsar a su propio hermano, Juan Pablo Valdés, como sucesor, no solo garantiza la continuidad del proyecto político, sino que se asegura de eliminar la posibilidad de una traición.
Se pasa de una sucesión incierta (primos que pelean) a una sucesión blindada (hermanos que garantizan la lealtad). La pregunta que se impone es si esto es una fortaleza institucional para Corrientes, o la consolidación de un poder tan personalista que requiere del lazo de sangre para evitar la alternancia. El “control remoto” nunca fue tan explícito.
Cuando el Apellido Pesa Más
En este esquema, la figura del senador Noel Breard es una prueba de fuego. Estratega, articulador y uno de los cerebros políticos más lúcidos de la provincia, Breard nunca pudo coronar su ambición de ser candidato a gobernador.
Su caso es revelador: el éxito en el oficialismo correntino no siempre se basa en la capacidad técnica o el liderazgo político, sino en la posesión del “Factor Apellido” que logra consenso en el círculo íntimo del poder hegemónico.
Triángulo de Hierro
También debemos recordar la rara anomalía: el único período de armonía total entre los tres niveles de gobierno —Nación, Provincia y Municipio— se dio entre 2015 y 2019, bajo el paraguas de Cambiemos.
Nación: Macri. Provincia: Colombi/Valdés. Municipio Capital: Tassano.
Esta sintonía política generó un impulso coordinado en obras y gestión, algo inédito en la provincia. ¿Demostró esto el potencial de Corrientes cuando hay acuerdo, o solo que la famosa autonomía se pliega ante el aliado político de turno?
¿Es la defensa histórica de la autonomía correntina una bandera sincera o es solo un escudo para mantener un centralismo de la élite local, ajeno a la alternancia real?
Si el estratega más lúcido de la UCR (Noel Breard) no pudo ser gobernador, ¿es Corrientes una provincia donde el poder se hereda y se gestiona con “control remoto” antes que por mérito político?
Con el traspaso de mando de hermano a hermano, ¿se consolida la estabilidad o se instala una dinastía que acabará sofocando la posibilidad de nuevas ideas y liderazgos?
