Regatas Corrientes no es solo un club: es una caja política de $3.600 millones donde intendentes, ministros y auditores juegan en el mismo equipo. El 21 de diciembre, los socios tienen una oportunidad histórica de decir NO.
El club que juega para el poder. Regatas Corrientes cerró su ejercicio económico 2025 sin pericias, sin rendición de cuentas y con el mayor daño patrimonial que se recuerde. El derrumbe del estadio fue apenas el símbolo. Lo que se viene ahora es peor: una Asamblea silenciosa, sin padrón dudoso -ni siquiera exhibido-, sin convocatoria pública -apenas Boletín Oficial-, y con una Memoria y Balance que pretenden aprobar “a libro cerrado”.
Durante septiembre y octubre, regalaron membresías bajo el disfraz de “Promoción Aniversario”. Así inflaron el padrón y aseguraron los votos necesarios. El objetivo: blindar la caja, no el club.
El mapa de poder

La Comisión Directiva 2024–2027 está integrada por funcionarios, familiares y operadores del mismo círculo político:
• Eduardo Tassano: presidente del club, intendente de Corrientes, diputado electo y posible presidente de la Cámara.
• Emilio Lanari: viceintendente y vocal titular.
• Juan José López Desimoni: ministro de Justicia y vocal titular.
• Ernesto Calvano: tesorero del club y director de ACOR, la agencia que recauda para la Municipalidad.
• Andrea Crudeli: secretaria del club y funcionaria en la Secretaría de Salud municipal.
• Rosaura Lombardero y Christian Sarquis: revisores de cuentas, ambos subordinados de Tassano en el área de Salud.
• Alejandra Tassano: vocal titular, hija del presidente.
• Mariano Simón: vocal suplente, sobrino de Carlos Simón (Radio Dos) e hijo de ex dirigente del básquet.
La Comisión Revisora de Cuentas, que debería controlar al presidente, está integrada por sus propios subordinados. No hay control. Hay blindaje.
La caja que nadie audita
Regatas maneja una recaudación anual de $3.600 millones solo por cuota societaria. Es casi igual al presupuesto del Concejo Deliberante capitalino.
Pero mientras una SRL debe rendir cuentas ante ARCA (ex AFIP), el club responde ante la IGPJ, un organismo provincial permeado por la política. Su directora, Belén Vergez, está vinculada al mismo entramado.
El básquet como fachada
La Liga Nacional es un espectáculo externo, gestionado por la Asociación de Clubes (AdC), con jugadores que vienen de afuera y contratos que no pasan por Asamblea. El estatuto habla de “cultura física y moral”. Lo que hay es circo. Un coliseo pagado donde algunos sacan panza en la tribuna mientras otros hacen caja.
La consigna
El 21 de diciembre a las 9 AM, los socios tienen una oportunidad histórica.
Cuando pregunten si aprobás la Memoria y el Balance, no levantes la mano.
Si la mayoría dice NO, no se aprueba. Así de simple.
Después, será momento de juntar 1500 firmas y exigir una auditoría independiente.
Porque sin control, no hay transparencia.
Y sin transparencia, el club deja de pertenecerles a los socios.


Gracias por poner en palabras lo que tantos socios venimos diciendo hace años: la falta total de transparencia. Un club que mueve miles de millones no puede seguir funcionando en las sombras. La Asamblea debe volver a ser controlada por los socios y no por los políticos. Mucho marketing de ‘familia, deporte y valores’, pero cero transparencia. Después nos preguntamos por qué todo termina en silencio… y en derrumbes!.