La disputa por la presidencia de la Cámara de Diputados de Corrientes se convirtió en el nuevo epicentro de la pulseada política dentro del oficialismo provincial.
Con la salida de Pedro Cassani del círculo de confianza del gobernador Gustavo Valdés, se abre un escenario de negociaciones intensas, alineamientos estratégicos y tensiones internas que podrían redefinir el equilibrio de poder en la Legislatura.
Valdés juega fuerte: Tassano, su candidato
El gobernador Gustavo Valdés impulsa la candidatura de Eduardo Tassano, recientemente electo diputado provincial y actual intendente de la capital correntina. Su objetivo es claro: colocar a un alfil propio al frente de la Cámara Baja, desplazando a Cassani, líder de Encuentro Liberal (ELI), quien se alejó del oficialismo y se acercó a La Libertad Avanza.
La movida de Valdés no solo busca consolidar su liderazgo, sino también reconfigurar el mapa interno de Vamos Corrientes. Sin embargo, su decisión no está exenta de resistencias.
La “cooperativa” radical y la sombra de Norberto Ast
En paralelo, crecen las versiones que señalan a Norberto Ast como otro aspirante a la presidencia legislativa. Ast contaría con el respaldo de un sector influyente del radicalismo, conocido informalmente como “la cooperativa”, que busca mantener espacios de poder dentro del esquema oficialista.
El tablero de los aliados y la tensión por el reparto de poder
Dentro de los partidos aliados —principalmente los de origen provincial— hay sectores que consideran que la presidencia de la Cámara debería continuar en manos de un partido aliado, como parte de los acuerdos de gobernabilidad que dieron forma a Vamos Corrientes. La intención de Valdés de romper con esa lógica genera incomodidad en algunos sectores, aunque por ahora la oposición interna es mínima.
Los partidos aliados más relevantes parecen alinearse con la estrategia del gobernador:
• Partido Popular Correntino: ya tiene al vicegobernador, Pedro Braillard Poccard, reelecto.
• Partido Liberal: presidido por Hardoy, logró renovar una banca con Natalia Romero, quien reemplaza a Any Pereyra (ahora en La Libertad Avanza), y podría conservar un ministerio.
• Partido Autonomista: aunque pierde una banca, compensa con la elección de Silvia Galarza como senadora.
• Coalición Cívica: suma a Hugo Calvano como nuevo diputado.
Con este reparto de poder, no habría argumentos sólidos para que estos partidos desobedezcan la orden de Valdés de respaldar a Tassano.
Más allá de la presidencia: ¿una purga institucional?
Los cambios no se limitarían únicamente a la presidencia del cuerpo. También podrían alcanzar a la secretaria Evelyn Karsten —fue candidata a vicegobernadora por La Libertad Avanza, aunque proviene del Partido Nuevo— y al prosecretario Carlos Cipolini, histórico “mano derecha” de “Perucho” Cassani. Si la “purificación” que impulsa Valdés comienza por la cabeza del cuerpo, no hay que descartar que “hacia abajo” también haya mudanzas acordes al perfil de las nuevas autoridades de la Cámara Baja.
Vicepresidencias en juego: más que cargos de relleno
En este proceso de renovación, también estarán en juego las dos vicepresidencias del cuerpo legislativo. Por cuestiones de calendario, será una elección obligada: los actuales ocupantes vencen mandato el próximo 10 de diciembre. Se trata de Walter Andrés Chávez (UCR), vicepresidente primero, y Ana María Pereyra Cebreiro (¿LLA?), vicepresidenta segunda. Y ojo: no son cargos de relleno. Las vicepresidencias representan espacios de articulación política, visibilidad institucional y capacidad de maniobra dentro del recinto.
La sesión preparatoria: el momento de la verdad
Todos estos cambios deberán definirse en la sesión preparatoria, instancia en la que juran los diputados electos y la nueva composición del cuerpo elige a sus autoridades. La fecha probable para esta cita clave sería el miércoles 3 de diciembre, y no llegará sola: los resultados de las legislativas nacionales y la aprobación de la Ley de Presupuesto provincial le añadirán un condimento especial a las negociaciones.
La elección de autoridades —presidencia y vicepresidencias— se realiza por mayoría simple, lo que le da al oficialismo conducido por Valdés una ventaja estratégica: cuenta con 19 bancas afines, suficientes para imponer nombres sin necesidad de acuerdos amplios. Sin embargo, la remoción de autoridades ya existentes —como las secretarías del cuerpo y las direcciones de otras áreas— requiere dos tercios de los votos, lo que complica cualquier intento de “purificación” institucional sin consensos.
La oposición, dividida en tres sectores (y quizás hasta en subsectores), representa hoy tres bloques: Encuentro por Corrientes, La Libertad Avanza y el PJ remixado. En conjunto, alcanzan 11 escaños, contando a Cassani como integrante de LLA y compañero de bancada de Caíto Leconte.
