CUANDO LA LEY SE VUELVE PAPEL MOJADO

En Argentina, la institucionalidad parece cada vez más una ficción sostenida por afiches, boletas y resoluciones judiciales que se contradicen entre sí. Lo ocurrido en la provincia de Buenos Aires con la boleta de La Libertad Avanza y la reimpresión de afiches para incluir la imagen de Diego Santilli en lugar de José Luis Espert —quien renunció tras ser vinculado a causas sensibles— es un síntoma de una democracia que opera al margen de la ley.

La Cámara Nacional Electoral autorizó la reimpresión de 40.000 afiches informativos, pese a que la boleta oficial sigue mostrando a Espert como primer candidato. ¿La razón? “No hay tiempo” para rehacer las papeletas. Pero sí lo hay para modificar la cartelería, en una maniobra que roza lo absurdo: el votante verá una cara en el afiche y otra en la boleta. ¿Qué pasaría si el protagonista fuera de otro espacio político? ¿La izquierda, por ejemplo? ¿Habría la misma celeridad judicial?

Este episodio no es aislado. En Corrientes, los electores de la localidad Malvinas, en el departamento Esquina, solo podrán votar a diputados nacionales. ¿Por qué? Porque no viven en la ciudad cabecera. Una interpretación literal de la ley electoral que desconoce la realidad territorial y excluye ciudadanos del acto democrático. ¿Qué clase de representación es esta?

La precariedad institucional se extiende desde la Junta Electoral de Corrientes hasta el Superior Tribunal provincial, pasando por la Cámara Nacional Electoral. La ley, que debería ser el marco igualador de la democracia, se convierte en un instrumento de excepción, aplicado según conveniencia, urgencia o presión política.

La renuncia de Espert no fue un error de impresión. Fue una decisión política que debió tener consecuencias jurídicas claras. Pero en lugar de aplicar la ley con rigor, se optó por el maquillaje visual: cambiar afiches, no boletas. ¿Qué mensaje se transmite al ciudadano? Que la ley es negociable, que la imagen importa más que la norma, que el voto se puede manipular desde la estética.

Argentina no vive al margen de las instituciones. Vive bajo instituciones que han perdido el margen de la ley. Y eso, más que una payasada, es una tragedia democrática.

Julio Gerez – Editor – politicaencorrientes.com

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