por Julio Gerez
En la patria chica de los correntinos comenzó el tiempo de descuento. Todos comienzan a definir, como es lógico, el futuro de cada espacio. La competencia electoral, será una cruenta batalla dialéctica. Pero, la matemática es implacable, el 1% de los correntinos que podran ser candidatos a algo o funcionarios de alguien, poco estan pensando en el destino a mediano y largo plazo del 99% de sus comprovincianos.
Domingo patrio cargado de hipocresía o quizás de puro marketing electoral. Lejos del interés ciudadano los políticos eligieron escenografía, vestuario y discursos para simular su vocación de servicio y la predisposición a honrar la patria y sus habitantes.
En la patria chica de Corrientes, los protagonistas de la política no son máas que personajes acartonados, esencialmente contradictorios y mucho más preocupados en su futuro que en el de sus comprovincianos.
Cómo si fuera designio del destino, el clima le puso dramatismo a la supervivencia cotidiana de los vecinos de varias localidades. Contra la naturaleza no se puede. Tampoco contra la propaganda política embustera que solo construye promesas.
PORCENTAJE DE PODER
El sistema es un instrumento que favorece a un ínfimo porcentaje de ciudadanos. Exprimir en un análisis las diferentes variables que arrojan los resultados electorales es un ejercicio inútil. Basta con concluir y, exagerando, que el 1% de los beneficiarios tendrán en sus manos -¿por un periodo?- los destinos del restante 99% de los mandantes; hayan votado o no.
Tratar de consensuar la lógica con la realidad, en cuanto a política se refiere, es una ingrata e improductiva tarea. Sin excepción, la clase política ha demostrado su vocación de poder, aunque sea por una porción mínima. Eso sí, que ese metro cuadrado de relevancia y privilegio le sirva a si mismo. De más está decir que, el aumento de superficie de poder, no implica compartirlo. Por el contrario, el egoísmo y la perpetuidad son directamente proporcionales a cada centímetro de poder conquistado.
¿Por qué negarlo? La historia política correntina tiene cientos de ejemplos que ratifican la teoría de que, una porción de poder, potencia la ambición por más poder.
La reiteración de nombres y apellidos, no es una casualidad, es ante todo la manifestación concreta de que nadie saca los pies del plato. Salvo algunas excepciones que, paradójicamente, no implica volverse a su casa y dedicarse a otra actividad sino que se convierte en una reconversión política actuando o pugnando por volver al poder desde otro espacio.
Es un inalterable modus operandi que ni por asomo contempla virtudes éticas o actitudes coherentes. Es lo que hay. ¿Será lo que se merece el ciudadano?
LA MUTACIÓN PERMANENTE
El ejercicio de la política genera frases comunes e indefendibles en boca de los protagonistas. Es normal escuchar decir que deben enfrentar el desafío; asumir el sacrificio; o, descuidar sus cuestiones particulares para servir a la comunidad. Falso.
También engañoso es el concepto de que la política se pueda ejercer profesionalmente; argumento utilizado con descaro por quienes viven de la política durante décadas.
Son cultores abnegados del gatopardismo a ultranza: cambiar, para no cambiar nada. Repetidores de constantes excusas y justificaciones. Siempre listos para aducir motivos y razones que sustenten su repentino cambio de rumbo y a veces, hasta de Partido.
Algunos aparentan ser sagaces intérpretes de la realidad social. Sin embargo, son astutos practicantes de la mimetización y consiguen destacarse como originales cuando en verdad son burdas imitaciones.
Viven, indefectiblemente, procurando permanecer en los cargos. Ocupan su tiempo analizando que cargo podrán ocupar cuando termine el mandato del que ocupan ahora. En la carrera hacia la cúspide del poder todo vale y suma: gobernador o vice, intendente, legislador, concejal, ministro, secretario de estado, o consejero, son objetivos permanentes. Hay que estar en la calesita, aunque sea colgado de una guirnalda.
DOMINGO PATRIO
Ayer, hubiera sido interesante leerle a nuestros hijos algunas de las historias que personificaron los verdaderos patriotas. Las gestas y sus gestos. Hombres y mujeres de bien, con honra y ética, que enaltecieron con verdaderos sacrificios el sentido de la palabra Patria.
Héroes de carne y hueso. Inmensamente superiores a los personajes que hoy invaden las redes sociales; intensos pero improductivos. Supefluos, inimitables, ignorantes del todo sumergidos en su ego.
Así está la ciudadanía. Avasallada por mensajes contradictorios; aseveraciones facilistas; promesas vacías. Pasó otro domingo más, apenas con el agregado de lo protocolar y ceremonioso. Pero, con esta clase política, que algo cambie para el bien de los ciudadanos, es una pretensión a perpetuidad…
