EL GOBIERNO CORRENTINO BUSCA OXÍGENO

El gobierno correntino busca oxígeno cambiando el ministro de Seguridad. El escándalo por el caso Loan afecta a los tres poderes y aseguran que las consecuencias políticas son inimaginables

Con su imagen deteriorándose rauda e inevitablemente el gobierno correntino se enfrenta a una crisis institucional in crescendo.

Valdés reaccionó con un golpe de efecto reemplazando al ministro de Seguridad, Buenaventura Duarte, por un alfil de su círculo íntimo, el diputado nacional Alfredo Vallejos.

El cambio en la cabeza del ministerio no sería el único. La cúpula de la Policía provincial pasaría por una purga generalizada. Se analizan los reemplazos de los jefes de las Unidades Regionales y de las jefaturas de áreas especializadas relacionadas con la investigación del caso Loan.

En los poderes Judicial y Legislativo, el cruce de acusaciones traspasó los ámbitos institucionales y es vox populi que se sospecha de las actitudes y desempeño de funcionarios judiciales y hasta de legisladores del oficialismo.

EL GOBIERNO CORRENTINO BUSCA OXÍGENO

Gustavo Valdés intenta un control de daños básicos como cambiar un ministro, pero sin exhibir ningún plan o programa que modifique la estructura y el desempeño de sus fuerzas de seguridad.

La ciudadanía señala e involucra a miembros de la Policía en diferentes situaciones de corrupción o relacionadas con la comisión de delitos. No sólo se desconfía, hay antecedentes de conocimiento público que denotan la existencia de una mafia policial con evidente protección política y judicial.

EVIDENCIAS QUE ALARMAN

El gobernador ejecuta acciones evidenciando una incomprensión cabal de las consecuencias de sus actos. Tal es su ausencia de la realidad que remitió al Senado provincial la terna con los nombres de los propuestos para cubrir el cargo de Defensor Oficial Penal de Curuzú Cuatiá, en la que el primero de la lista es Juan Carlos Castillo. El fiscal sustituto que comandó las investigaciones de la justicia provincial hasta que pasó al fuero federal.

Sus adlateres más mediáticos, algunos ministros y legisladores, critican la cobertura periodística de los medios nacionales; para el poder político correntino hay un ensañamiento contra las fuerzas de seguridad y los funcionarios judiciales provinciales.

Inclusive, a coro, han calificado a la cuestión como un hecho desgraciado que está siendo usado políticamente por la oposición.

CERRANDO FILAS

En el círculo más cercano al gobernador evitan sugerirle estrategias. El humor de Valdés transita estados de furia y agresividad. La calle perdió confianza en él. Y él perdió la confianza en su propia tropa.

Aún así, las circunstancias le impiden motorizar una catarata de reemplazos en su gabinete. Sobre todo teniendo en cuenta la situación interna de su partido y de la alianza que lo consagró; el proceso -en marcha- de encolumnarse como aliado confiable de la gestión Milei; y la mirada puesta en las elecciones provinciales del 2025.

Esas realidades lo obligan a esperar una resolución inmediata del caso Loan Peña y, mientras tanto, cerrar filas y no hacer olas. Hasta que pase la tormenta.

¿Será suficiente?

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