La gestión de Eduardo Tassano invierte tus impuestos en pagar publicidad institucional. Las Resoluciones abreviadas son el mecanismo elegido para ocultar cuanto dinero se llevan los medios y sus empleados
Eduardo Tassano ha hecho de su gestión una constante contratación de publicidad institucional.
La propaganda, financiada con recursos que provienen de los impuestos abonados por los ciudadanos, alcanzaría un monto obsceno.
A pesar de que las resoluciones -abreviadas- para la contratación de esos servicios están publicadas en el Boletín Oficial Municipal, carecen de datos imprescindibles para que el acto administrativo y su contenido transparenten el uso de los recursos públicos.
Desde diciembre de 2017 hasta la fecha, los gastos en publicidad institucional son un secreto bien guardado. En las Resoluciones publicadas referentes a esos gastos se observa la ausencia de datos concretos como ser: tipo de publicidad institucional contratada; medio por el que se publicita; CUIT del proveedor; y, lo más importante, el monto erogado.
En éste, como así también en otras contrataciones y gastos, la gestión Tassano evita dar detalles sobre qué, quién, dónde, cuándo y cuánto.
CONTRATACIONES SOSPECHOSAS
En el Boletín Oficial Municipal Nro. 4275 del 20 de mayo de este año, entre una veintena de Resoluciones abreviadas, aparece la Resolución 2480/2024 “por la que se aprueba el trámite de orden de Publicidad Institucional a favor de la firma Gastón VALSANGIACOMO“.
Más allá de la ausencia de datos imprescindibles que le den transparencia a la contratación, la pregunta inmediata fue ¿quién es Gastón Valsangiacomo?
Nada mejor que una descripción en primera persona que nos da una idea de quién es:
Soy Gaston Valsangiacomo, un periodista y comunicador apasionado por el deporte y los medios de comunicaión. Desde hace más de cinco años, me desempeño como relator y comentarista deportivo, mayormente de básquet. Trabajé como redactor en una de las emisoras más escuchadas del nordeste argentino. Cubro los eventos deportivos más importantes de la región, tanto en vivo como en diferido, y comparto mi análisis y opinión con los oyentes. Además, soy community manager del Club de Regatas Corrientes, una de las instituciones deportivas más prestigiosas del país, donde gestiono las redes sociales y la comunicación digital. Me encanta mi trabajo, porque me permite combinar mis dos grandes pasiones: el deporte y la comunicación. Estoy en situación de tesis en la licenciatura en comunicación social en la Universidad Nacional del Nordeste, con orientación en periodismo. Mi objetivo es seguir creciendo profesionalmente, aprendiendo nuevas habilidades y ampliando mis conocimientos. Algunas de mis competencias son la comunicación efectiva, la responsabilidad, el trabajo en equipo, la creatividad y la adaptación. Me considero una persona entusiasta, comprometida, curiosa y proactiva.

Queda claro que además de ser periodista y comunicador, es community manager del Club de Regatas Corrientes, donde gestiona las redes sociales y la comunicación digital.
Todo claro y justificado. La cuestión es que la Comisión Directiva de la institución deportiva capitalina está integrada por Eduardo Tassano (Presidente); Ernesto Calvano (Tesorero); Emilio Lanari Zubiaur (1er. Vocal). Pura casualidad. Quizá nada tenga de raro que el Intendente le pague publicidad al jefe de prensa del club que preside en paralelo, el mismo intendente. Tampoco influye o genera desconfianza que el tesorero del club sea a su vez el director de la Agencia Correntina de Recaudación (ACoR) municipal. Y para nada influye que el viceintendente de la ciudad integre dicha comisión como vocal 1ro.
EL INSACIABLE “MONO” ROMERO
Las relaciones carnales entre Eduardo Tassano y Juan Carlos Romero alias “El Mono”, no se limitan a la cuestión del transporte público (ERSA Urbano) o a la recolección de residuos (LU S.A.) en la ciudad que gerencia el Intendente.
El empresario multifacético también le factura al municipio capitalino servicios de publicidad institucional. Lo hace a traves de la empresa Higya S.A., que modificó su objeto social en julio del 2021 para poder dedicarse a los medios periodísticos y consecuentemente absorver recursos de las contribuciones tributarias de los capitalinos.
Al igual que esta circunstancial coincidencia, es palmario el direccionamiento de recursos líquidos que el Mono percibe de las arcas municipales gracias a la sospechosa preferencia de un Intendente que hasta le condonó una deuda millonaria al mismo empresario.
TODOS CON LA TUYA
Poner la lupa en estas cuestiones poco transparentes deja en claro dos cuestiones: el blindaje mediático lo paga el contribuyente y los que cobran, una mayoría, son profesionales conocidos que además tienen vínculos aceitados con el poder de turno.
El listado de beneficiados por la publicidad institucional es largo y reiterativo. A modo de ejercicio politicaencorrientes.com revisó aleatoriamente 15 Boletines Municipales del año 2022. En ellos están publicadas 187 “resoluciones abreviadas“ referidas a la contratación de propaganda oficial.
Hay de todo. Infaltables, no por ello imprescindibles, la “plantilla” de periodistas y hasta un productor de radiosudamericana. El hermano del ministro cuya filiación política es integrante de la alianza gobernante en el municipio. Hijos e hijas de periodistas, comunicadores, y empresarios de medios, que facturan a través del CUIT de sus herederos. Esposo de alguna periodista encumbrada que finge objetividad sin ponerse colorada. Una distribuidora farmaceútica. Un supermercado. Y hasta empresas de la construcción que decidieron diversificar sus ingresos. Pero lo más sorprendente, es el prestanombre que hasta hace poco no tenía ni siquiera documento de identidad y ahora es un habitual “facturador” de publicidad institucional.
Si cuesta creer lo descripto en los párrafos precedentes, basta con tomarse unos minutos y recorrer las 22 páginas del informe adjunto a seguir. Si encuentra alguien conocido, no se lo tome tan a pecho, evite enojarse porque la vida es así: unos pocos cobran, cuando otros -muchos- pagan.

Las veredas desde la calle Jujuy y las siguientes hacia el río son una vergüenza, un sube y baja, esa parte de la ciudad no existe para la municipalidad. Y gastan en publicidad….