LA PROLIJIDAD QUE ESCONDE LA PODREDUMBRE

Un relato de transición que se vende como orden, pero se sostiene en mentira, hipocresía y privilegios. La prolijidad de la transición en Corrientes es un simulacro.

Las transiciones municipales en Corrientes no son puentes hacia soluciones, sino escenarios de simulacro. Se repiten con la misma coreografía: discursos de “prolijidad”, mayorías automáticas que blindan privilegios y un coro mediático que legitima el relato. La ciudadanía, atrapada en este mecanismo, asiste a un ritual donde la transparencia nunca aparece y la política se reduce a la administración de beneficios para unos pocos. No hay manera de ocultarlo: La prolijidad de la transición en Corrientes es un simulacro.

EL BRAZO EJECUTOR DE VALDÉS

Polich no cuestiona a Tassano porque sería cuestionarse a sí mismo: durante ocho años fue el obrero del proyecto electoralista del gobernador en la Capital, el mayor padrón de electores. Las obras no fueron políticas públicas, sino campaña disfrazada de urbanismo.

El ejemplo más claro es el “Plan enripiado, cordón cuneta y pavimentación”, inaugurado en múltiples oportunidades según la agenda de disponibilidad de Gustavo Valdés. ¿Por qué será? Desde 2019 se repitió con ininterrumpida asiduidad, pero nunca se conocieron cifras oficiales de inversión. Mucho menos se hallará una sola licitación pública: todo se ejecutó vía contrataciones directas o concursos de precios “por invitación”, amparados en normas que habilitan ese modus operandi según el monto comprometido.

Así, el relato de “prolijidad” se sostiene en un esquema de discrecionalidad que convierte la obra pública en herramienta electoral y la transparencia en un lujo ausente.

LA CAJA MUNICIPAL COMO AGUJERO NEGRO

La “caja” municipal es un agujero negro que demanda permanentemente más recursos. La mayoría automática del Concejo Deliberante, la ausencia de auditorías y la intromisión del gobierno provincial en la planificación, ejecución y financiamiento de obras básicas urbanas, le dieron al trío Tassano–Lanari–Calvano una libertad absoluta para inventar proveedores, compras y acciones culturales a medida.

¿Tiene idea el contribuyente cuántos millones se gastaron en alquiler de audio, iluminación, escenarios, gazebos, catering y publicidad durante los últimos ocho años de gestión? ¿Saben los capitalinos que la Municipalidad fue el ámbito elegido como “aguantadero” de cargos políticos para la mayoría de los partidos de la alianza gobernante?

Nada de esto es casualidad. Es el resultado de un plan, de una toma de decisiones consciente y de una irresponsabilidad manifiesta acompañada de actos de corrupción. La caja municipal no fue administrada: fue saqueada con método y complicidad.

LA PRENSA RENTADA COMO CORO DE SIRENAS

Los gobiernos que gozan de un coro de aduladores no escatiman esfuerzos en seguir financiando el canto de sirenas. Periodistas con trayectoria y experiencia; voceras profesionales que se autodenominan “estrellas” de la comunicación; movileros influencers; y hasta farmacias, supermercados y otros mostradores, sirvieron de pantalla para esfumar una cifra millonaria que, por desgracia, se desconoce.

Lo cierto es que ninguno de ellos trabaja gratis. Las pruebas están en las miles de Resoluciones firmadas desde 2017 a la fecha, “legalizando administrativamente” el pago de publicidad institucional. La pauta oficial se convirtió en el lubricante de un sistema que asegura obediencia y silencio, mientras la ciudadanía paga la factura sin conocer los montos.

CONCLUSIÓN

Es indudable que Claudio Polich no puede cuestionar la gestión Tassano. Al fin de cuentas, desde el ministerio a su cargo se hicieron la mayoría de las intervenciones en infraestructura urbana de los últimos ocho años. El futuro intendente sabe que no puede justificar lo invertido en esa campaña de obras, porque en el fondo fue una estrategia electoralista del propio Valdés, en detrimento de la mayoría de los pueblos de la provincia.

Por eso Polich prefiere mirarse el ombligo. Porque si levanta la vista, corre el riesgo de que le caigan encima elementos líquidos de todos los colores: la lluvia de promesas incumplidas, el sudor de la militancia rentada y hasta el maquillaje que se derrite cuando la “prolijidad” de la transición se expone al sol de la realidad.

RENATA RADA – Columnista – politicaencorrientes.com

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