LAS ENCUESTAS NO VOTAN

por Renata Rada

Las encuestas están en oferta. Las regalan por whatsapp, las disfrazan de periodismo, las repiten como mantras. Pero ¿cuánto reflejan lo que realmente piensa la gente?

Los correntinos, muchos, responden por miedo. Porque saben que las encuestas telefónicas identifican al titular de la línea. Porque en redes sociales, cada clic deja huella. Porque en tiempos de vigilancia, decir lo que uno piensa puede tener costo.

Entonces, ¿qué valor tiene una encuesta si la gente no se siente libre para responder?

Lo que no se dice en voz alta, se grita en la urna. Y eso puede hacer que el resultado sea sorpresivo. Porque hay un voto silencioso, oculto, que no aparece en los gráficos ni en los titulares. Un voto que no se mide, pero que decide.

Las encuestas no votan. Vos sí. Y en el cuarto oscuro, no hay algoritmos ni cámaras. Solo vos, tu convicción y la oportunidad de cambiar lo que parece escrito.

LAS ENCUESTAS NO VOTAN. VOS SÍ.

Las encuestas no votan. Vos sí.

Pero antes de llegar al cuarto oscuro, hay un camino lleno de sombras.

No es casualidad que en Corrientes haya aprietes en el trabajo. Traslados sin explicación. Contratos que se caen sin motivo. Conversaciones que se hacen en voz baja, mirando por encima del hombro.

Cuando el poder teme perder, empieza a controlar. Y cuando controla, lo primero que ataca es la libertad de pensar, de hablar, de elegir.

Las encuestas dicen lo que conviene. Pero no pueden medir el silencio incómodo en una oficina. No pueden registrar el miedo de decir lo que uno piensa. No pueden detectar el voto que se cocina en la bronca, en la injusticia, en la dignidad herida.

Ese voto no aparece en los gráficos. No lo predicen los analistas. Pero existe y puede cambiarlo todo.

Porque el miedo no dura para siempre. Y cuando se transforma en coraje, ni el apriete, ni la encuesta, ni el traslado pueden detenerlo.

EL GOBIERNO SE “ENCUESTA” SOLO

Lejos de considerar la realidad como algo inevitable, la gestión de Gustavo Valdés puso en marcha el aparato oficialista para saturar todos los ámbitos con el mismo discurso: “ratificar la continuidad”.

El estilo es harto conocido. Para el gobernador, todos los males de los correntinos desaparecieron cuando él asumió el comando del gobierno. Poca memoria la del mandatario -al igual que la de muchos ciudadanos- que integra “la gestión” desde su época de Director de Migraciones. Desde ahí en adelante, nunca se bajó del establishment.

Su camino lo llevó a ser concejal, después ministro; luego diputado nacional y, por último, la suerte de que Ricardo Colombi no haya vislumbrado el brillo del puñal que hasta hoy intenta pasarlo a deguello. Valdés se convirtió en… emperador.

Como tal, junto a su corte de fieles funcionarios, se encueta solo. Sin ponerse colorado habla de sus logros, como si no fuera su obligación como máximo y su función, como mínimo.

Para Valdés la historia de Corrientes y el mejor destino de la correntinidad comenzaron el 10 de diciembre de 2017. Así consta en su encuesta. Y si lo apuran, hasta el espejo le asegura de que él, es el mejor de todos. Por lo menos es lo que aseguran sus aseores y sus socios en el poder…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

Verified by MonsterInsights