LAS “ENCUESTAS” Y LAS DUDAS DE VALDÉS

Valdés consume encuestas y las encuestas consumen al gobernador.

Ni las encuestas y mucho menos los encuestadores, son responsables de las dudas de Gustavo Valdés. Es posible que el gobernador tome como base de sus decisones la información que las mediciones de opinión pública obtienen, procesan y analizan. Pero, cuando se trata de política, la ciencia no prevalece sobre el instinto y tampoco conmueve la íntima voluntad de quien debe decidir una cuestión en la que se juegan tres futuros: el del que decide, el del elegido y el de sus conciudadanos.

A horas del cierre de alianzas y días de la oficialización de candidatos, Valdés tiene una pequeña duda que agiganta la incertidumbre de lo que pueda ocurrir el 31 de agosto.

ENCUESTAS PARA HOY DUDAS PARA MAÑANA

Las encuestas están. Son un instrumento indispensable en los procesos electorales. Sin abrir juicios de valor sobre la eficacia o confiabilidad de las mismas, no se puede obviar que el trabajo con base científica que realizan los encuestadores son una parte esencial en la toma de decisiones referenciadas con la imagen o aceptación de tal o cual candidato.

Sin embargo, tal como advierten los encuestadores, el dato de ayer puede cambiar hoy y, tal vez mañana, ninguno de esos registros representen la realidad.

No es ineficacia. Es temporalidad. Y como tal, la interpretación es subjetiva, porque depende de un conjunto de variables implícitas en el sujeto. Estados y situaciones del “encuestado” que existen en su día a día pero que no conjugan con el objeto de la pregunta.

A Gustavo Valdés, ninguna encuesta le dará la respuesta que garantice el acierto de su decisión. Fundamentalmente, porque lo que tiene in pectore desde hace tiempo es resorte absoluto de su voluntad.

De todas maneras, el gobernador contrata encuestadores, pero mantiene reservas en cuanto a los resultados que le acercan. Es una batalla interna entre creer o desconfiar de si mismo. Porque al final, la última palabra será de su absoluta responsabilidad.

LAS DUDAS DE VALDÉS

Valdés sabe que el escenario de la próxima elección no es el mismo del que existió en el 2021. Lógico, ninguna elección es igual a otra. Pero en esta se dan circunstancias impensadas que obligan a dudar de todo. De las encuestas y hasta de las propias decisiones. Surge inequívoco el ¿ser, o no ser? y el gobernador no es inmune.

Y esa pregunta que, en paralelo dispara la duda en el ciudadano entre creer o desconfiar, es la que atormenta a las figuras políticas. Al punto tal que no se pueden dar el lujo de cuestionar o dudar del servicio de encuestadoras que son sus “proveedoras” de datos y que, le marcan una tendencia no tan afin a la voluntad de quien debe decidir.

En esa encrucijada hace equilibrio el gobernador. Observa casi con desdén lo que la consultora estrella -la que su gobierno contrata anualmente- deja trascender hasta en los medios nacionales con lujo de detalles.

Se enfurece con disimulada indiferencia cada vez que le preguntan por su sucesor. Busca justificaciones jurídicas; orgánicas; y hasta “chabacanas” cuando afirma que: ya lo van a saber…

¿Sabrá Gustavo Valdés quién es su sucesor? O por lo menos, el candidato a sucederlo…

EL ESCENARIO

En caso de que el gobernador no haya interpretado que el actual escenario es único e irrepetible, estará demostrando la debilidad de su análisis y consecuentemente, la fragilidad de su decisión, hasta hoy, in pectore.

Valdés no puede hacer a un lado la realidad de que su partido, que representa el alma del oficialismo, va dividido. Tampoco puede restarle trascendencia a la crisis notable y expuesta que atraviesa transversalmente la alianza electoral y de gestión que lo colocó en el lugar que ocupará hasta el 10 de diciembre; porque no todos los aliados son iguales.

Mucho menos pensar que el electorado cuando se inclina por un cambio, es solo por un reemplazo de nombres, y no de modelos. En ese sentido un agravante es creer que inventó la pólvora o fue el primero en interesarse por esta orilla que recibió el nombre de San Juan de Vera de las Siete Corrientes.

Hoy, en esta provincia hay más de media docena de pre candidatos a gobernarla. Pero Valdés cree, que el único capaz de discernir quien debe gobernar, es su responsabilidad.

Por suerte, Corrientes no es territorio de unicatos ni rige la monarquía. Hay democracia y consecuentemente, el pueblo elegirá sus gobernantes. A pesar de las encuestas. Aunque a Valdés le pesen las dudas. Porque si algo hay de cierto en el vox populi, es que el pueblo, no se equivoca.

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