MARCAR LA CANCHA

por Inocencio D´Laestaca

Eugenia Mancini y la política que incomoda: gestión, territorio y decisiones concretas.

En una provincia donde la política suele maquillarse para la foto, Eugenia Mancini insiste en mostrar el barro. No el de los esteros, sino el de la desidia. Su trayectoria, marcada por el trabajo ambiental desde 2003, revela una coherencia incómoda para quienes prefieren el simulacro de gestión.

Desde su paso por el Concejo Deliberante hasta la presidencia de la Comisión de Ambiente en la Cámara de Diputados, Mancini ha puesto el cuerpo en temas que otros relegan a discursos. La protección de la fauna ictícola, los conflictos interprovinciales por vedas y controles, y la persistencia de basurales a cielo abierto son parte de una agenda que no se resuelve con slogans.

Corrientes, productora de materia prima con escasa industrialización, enfrenta riesgos climáticos y económicos que afectan a sus productores. Ante la falta de empleo genuino, se impulsaron planes turísticos que dependen del cuidado ambiental. Mancini lo entiende: sin recursos naturales, no hay “industria sin chimeneas”.

Mientras otros repiten que “el ambiente es prioridad”, Mancini exige que se cree un Ministerio de Ambiente. No para sumar burocracia, sino para dejar de dispersar funciones entre organismos que se pisan sin coordinar. Porque sin estructura, no hay política pública; hay simulacro.

Su impulso legislativo incluye proyectos sobre turismo de aventura, regulación de guías de caza y pesca, y acceso a energía en zonas rurales. La planta solar en Esquina —con 1140 paneles, baterías y generadores— es casi única en el país. Pero también denuncia lo que falta: un Ministerio de Ambiente, una política de Economía Circular, y una gestión integrada que deje de dispersar funciones entre organismos.

LA VISIÓN POLÍTICA

Dentro de la alianza Encuentro por Corrientes (ECO), se define como nexo entre compromiso social y construcción política.

Apuesta a la confianza en personas más que en partidos, y valora su afinidad con Ricardo Colombi, con quien comparte estilo y territorio.

Eugenia Mancini no es una outsider ni una iluminada. Es parte de una fórmula que combina experiencia, territorio y gestión. Y en una provincia donde la política suele mirar para otro lado, ella insiste en mirar de frente. Aunque moleste.

La ciudadanía, dice, ya no acompaña doctrinas: exige respuestas claras, incluso si son negativas.

MIRANDO DESDE ADENTRO

Como mujer del interior, denuncia las asimetrías entre la capital y las localidades alejadas. Falta agua potable, cloacas, caminos, electrificación rural y escuelas agro técnicas. Propone capacitar jóvenes en robótica, IA e informática aplicada al agro, porque la maquinaria está, pero la formación no.

La conectividad es otra promesa vacía. Escuelas con notebooks sin internet, hospitales sin insumos, y fuga de profesionales hacia otras provincias por salarios miserables. En Esquina, hubo momentos con un solo anestesista para 40.000 habitantes. Mancini propone “recuperar lo perdido”, pero también avanzar en lo que nunca se hizo.

Esquina, con su delta único y turismo de pesca y estancia, tiene potencial internacional. Pero sin infraestructura, todo depende de la hospitalidad local.

El déficit habitacional, agravado por la desaparición del FONAVI, exige soluciones urgentes en cada localidad de la provincia.

Y el salario público, estancado frente a tarifas descontroladas, es una deuda que el gobierno provincial sigue sin saldar.

El apoyo estatal al sector privado también se diluyó. El Fondo de Desarrollo Rural, antes activo, hoy es una incógnita. La transparencia brilla por su ausencia, y las adjudicaciones repetidas a ciertas empresas confirman que en Corrientes, política y negocios se mezclan sin pudor.

TRANSPARENCIA Y LEGALIDAD

Sobre el sistema electoral, Mancini exige reglas claras. Critica la superposición de roles entre candidatos y funcionarios, y denuncia la propaganda oficial que promete obras justo antes de las elecciones.

Subraya que, cambiar las reglas a mitad de camino, como ocurrió con el último decreto -1260/2025-, no es reforma: es arbitrariedad. “Es como si en medio de un partido de básquet te sacan la pelota y te dan una de rugby”, dice.

MARCAR LA CANCHA

Eugenia Mancini no vende humo. Propone reconstruir. Y en una provincia donde la propaganda tapa los baches, eso ya es una revolución. Su propuesta no es solo recuperar lo perdido. Es poner límites, exigir transparencia, y devolverle sentido a la política. Porque cuando el juego se vuelve trampa, alguien tiene que volver a marcar la cancha.

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