lunes 8 agosto 2022

MINTIENDO PARA NO LLORAR

Apostando al olvido o a la frágil memoria de los correntinos, el gobernador Valdés; el jefe del Plan Belgrano, Carlos “Mono Vignolo; y la Delegada/Coordinadora Regional de Vialidad Nacional, Ingrid Jetter, insisten en hacer uso de la mentira, asegurando la concreción de obras de infraestructura que inclusive, aun estando adjudicadas, algunas están “flojas de papeles” y otras descalzadas en su financiación.

Gustavo Valdés tiene el récord de permanencia fuera de su lugar natural. Ya sea, su despacho o, su territorio. Desde que asumió, restando días de vacaciones, ha pasado más tiempo en Buenos Aires o en diferentes lugares del interior provincial.

Es cierto que no se gobierna desde la comodidad del despacho en casa de gobierno. Pero, es relevante observar que su peregrinación a la sede del poder, no ha dado los frutos prometidos en campaña. Ninguno de los anuncios se convirtió en algo más que palabras. Inclusive, aquellos proyectos que fueron adjudicados, han comenzado sí, pero la inestable gestión del macrismo y la insolvencia financiera los “congelaron” sin fecha firme para su inauguración.

NI PUENTES, NI PUERTOS…

La mentira reciclada del  “Segundo Puente Corrientes – Chaco”, se regenera cada vez más esporádicamente. Solo si algún periodista atrevido se anima a preguntar, ahí está la rápida y conocida respuesta: “Como lo prometió el Presidente Macri, el puente está dentro de las prioridades en materia de los proyectos de infraestructura que han beneficiado a Corrientes, luego de haber sido segregada por la nefasta gestión….”. Verso. El proyecto del  segundo puente fue herido de muerte, cuando desde el  riñón del macrismo, se tomaron dos decisiones trascendentales. La primera fue, que no sea “ferrovial”. La segunda, incluirlo dentro del paquete de obras PPP -Participación, Pública, Privada-.

 

Valdés ya ni menciona el tema. Vignolo se excusa de acuerdo a lo que le indican que diga. Y Jetter, hace rato que vive de justificación en promesa; nada serio.

Imaginemos un puerto. Nuevo, hecho desde la nada, aquí cercano a la ciudad capital; una obra que se considera imprescindible por varios factores y atendibles razones. Otra mentira. Ni siquiera están en posesión del “terreno” elegido en las costas sobre el río Paraná, a la altura de la localidad de El Sombrero. ¿Se entendió? Prometieron una obra, hicieron los cálculos, prepararon los planos, salieron a anunciarla -con la misma cantinela de siempre-, pero se olvidaron de comprar el terreno. Y atención, no será tan fácil comprar “ese” terreno; menos todavía conseguir una ley para expropiarlo. Salvo, que llame Peckerman…

CHICO PLEITO

Dos obras de infraestructura, un puerto y un puente, a pesar de estar adjudicados y tener los fondos que se estipularon en el presupuesto -supuestamente- ya están en el “limbo”.

El Puerto de Ita Ibaté, utilizado como argumento publicitario de todos los dirigentes nacionales y provinciales, cayó en desgracia. Las obras que comenzaron han quedado suspendidas. Uno de los motivos que trascendió periodísticamente es la disminución del personal que trabajaba en la obra. ¿Será por falta de previsión en el “cobro”? Tal vez. Pero el motivo real es otro. Aunque parezca mentira los muchachos elaboraron mal el proyecto y, para subsanar la “impericia”, deben modificar la traza del camino para acceder a lo que -algún día- será el Puerto de Ita Ibaté. La nueva “traza”, es lo de menos, en una noche la dibujan de nuevo. Pero, para que ese camino llegue a buen puerto, deberán comprar otra “fracción de terreno”.  Y, parece, no hay plata.

El puente sobre el arroyo Iribú Cuá, al que la Licenciada Jetter denominó “un puente sobre una alcantarilla”, está sin avances visibles o notorios en su ejecución. La empresa misionera Carlos  E. Enríquez S.A. se hizo cargo en junio del corriente año. El plazo para la construcción del puente y entrega de la obra es de 10 meses. Sin embargo, para quién transita por el “puente Bailey” colocado como transitorio, percibirá con sólo observar a los costados que no son visibles avances en la obra. Y ya han pasado cuatro meses.

SOCIOS, CÓMPLICES O VÍCTIMAS

¿Qué condición unifica a éstas tres figuras políticas, bien conocidas por los correntinos, para que al unísono insistan en no decir la verdad, aunque sea en parte? Difícil saberlo a ciencia cierta. Lo concreto es que el trío integrado por un gobernador, un ministro y una delegada regional, no consiguen aunar una respuesta cierta, palpable, incuestionable sobre lo planteado  e informado  en la presente.

Será cuestión de tiempo. La verdad siempre triunfa. Vale la pena no olvidar. Es por lo menos una posibilidad de que si nos mienten, solo se la creerán ellos.

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