por Inocencio D´Laestaca
Hugo “Cuqui” Calvano, secretario de Coordinación de Gobierno de la “Muni” y ahora candidato a diputado provincial, muestra su faceta más nítida
En su doble rol de funcionario de la “Muni” Corrientes y candidato a diputado, el “Cuqui” Calvano, enaltece su ambivalente funcionalidad: fucionario y candidato. ¿Con la de él o la del contribuyente?

Es decir, no se insinua que el eterno jefe del clan de la “Coalición Cívica” haya comprado el cargo que ejerce hace 8 años o la postulación con la que generosamente vuelve a ser premiado. La pregunta, inocente, es si la “campaña” del funcionario se solventa con sus recursos o, utilizando indirectamente los beneficios de su cargo ejecutivo en la Muni Corrientes.
LA GESTIÓN ELECTORAL
En una reciente entrevista radial con uno de los periodistas asiduamente beneficiado por la “pauta oficial”, Calvano se explaya hablando de trabajo en equipo, continuidad institucional y compromiso con la ciudadanía supuestas virtudes que engrandecen la gestión Tassano / Lanari / Calvano. Pero entre líneas, lo que se lee es otra cosa: la gestión municipal como plataforma de lanzamiento político.
No es casualidad. Eduardo Tassano, actual intendente, sigue el mismo camino. ¿Coincidencia? Difícil creerlo. En Corrientes, la política parece tener GPS: todos los caminos conducen a la Legislatura. Ambos funcionarios son candidatos a diputado.
Y si las casualidades no existen, debe tomarse como norma que, los tres principales funcionarios municipales incluyendo a Emilio Lanari, no pueden respirar sin los beneficios de la función pública. Sí, el vice intendente en gestión también será candidato, pero a concejal.
EL DISCURSO REMANIDO
Calvano asegura que mantiene la prioridad en su función pública. Pero ¿cómo se compatibiliza la gestión diaria con la campaña electoral? ¿Quién fiscaliza que el tiempo, los recursos y la energía no se desvíen hacia el marketing personal? Porque cuando el funcionario se convierte en candidato, el límite entre servicio público y promoción privada se vuelve difuso. Y peligroso.
Habla de educación ambiental, vial y comunitaria como herramientas de transformación cultural. Pero ¿no sería más transformador separar la gestión de la ambición electoral? ¿No sería más ético dejar el cargo antes de lanzarse a la campaña?
La cercanía con los vecinos no se mide en selfies ni en recorridas con pecheras partidarias. Se mide en resultados, en transparencia, en respeto por las instituciones. Y sobre todo, en saber cuándo dar un paso al costado.
Porque si cada funcionario convierte su despacho en un comité, la política deja de ser servicio y se convierte en estrategia.
Una pena, Corrientes, una vez más queda atrapada en el juego de los que ya están adentro y quieren seguir estando.
