RICARDO COLOMBI: EL ACTOR PRINCIPAL

Es el actor principal de una novela para Netflix. Tiene club de admiradores y depredadores en la misma proporción. Pero él siempre está, aunque le toque un papel de reparto se roba el protagonismo. En PEC lo apodamos “el carpincho”, pero bien le cabe “la cigarra”…

Este actor principal viene tarareando la canción de María Elena Walsh, “Como la cigarra“. El hombre se identifica plenamente con la letra, sobre todo en la parte que dice: “Tantas veces me mataron, tantas veces me morí, sin embargo estoy aquí, resucitando…”.

Blanco de expresiones descalificadoras promovidas por correligionarios, adversarios y hasta aliados desmemoriados, el sobreviviente de la “guerra” política doméstica sigue en pie.

Es capaz de superar su propia rebelión íntima cada vez que escucha a alguno de sus “delfines” maltratarlo en los medios. Eso sí, cara a cara, nadie se anima.

El “carpincho” mutó a “cigarra”. Único vivo entre tantos muertos camina hacia la definición que en silencio viene moldeando. La última palabra, saldrá de su boca…

EL ACTOR PRINCIPAL

En la trama de la novela política correntina Ricardo Colombi es el actor principal. Las demás figuritas todavía no obtuvieron el Oscar de la academia del poder. Es más, algunas figuras estelares que hoy son protagonistas, pisaron la alfombra roja gracias a la “dirección y producción general” del veterano político correntino.

Como será de importante su rol en el escenario político que hasta sus correligionarios -desde el gobierno- lo eligieron como enemigo.

El carpincho/cigarra sonríe comprensivo. “Ya está…” habría dicho cuando a empujones y a los gritos el líder tierno se llevó por delante todos los códigos con tal de imponer su capricho.

Colombi vió venir la jubilación compulsiva. Recurrió a la Justicia, pero se llamo a silencio. Con una sola frase sentenció la movida de sus detractores: “¿Qué es un Partido sin poder?“.

¿Necesita traducción? No. Con interpretar la sencillez de la sentencia es suficiente.

TROPEZANDO Y AL BORDE DEL PRECIPICIO

Gustavo Valdés creyó en algún momento que era la reencarnación del “Rey de Persia“. Pero sus últimas “aventuras caprichosas” le salieron mal.

Jugó las PASO a perdedor, mientras antes había coqueteado hasta con Facundo Manes. Anduvo como gurí sin juguete mendigando una candidatura a vicepresidente que nunca llegó. Y eso que recibió a todos los candidatos de Juntos por el Cambio.

Erró en el armado de la lista de diputados nacionales. Puso un solo radical y premió a Ingrid Jetter -ambiciosa e imprevisible- y a un “barrilete sin timón” como Federico Tournier que en la primera de cambio se volvió libertario.

Después quiso ser presidente de la UCR nacional y se comió un amague. Le sobró soberbia y le faltó evolución.

Ahora forzó la máquina e impuso su nombre para presidir la UCR correntina. Es casi un hecho, no habrá internas en el radicalismo y el gobernador será ungido por su propia corte de acólitos que entienden, todavía el poder está tibio.

Y lógico, desde que asumió su segundo mandato sueña con traspasarle el mando del Ejecutivo provincial a su hermano.

Las preguntas son: ¿Sabe Valdés que su capricho rompe la UCR? ¿Valoró en su justa medida los riesgos de esa ruptura? ¿Le sirve adueñarse del Partido y correr el riesgo de perder la gobernación?

Parece que no. Por eso anda a los tropezones y muy cerca del precipicio.

HAY CANDIDATOS…

Siempre hay. No hay peor ambición que desear algo y no intentar hacerlo realidad. La lista es larga. De aspirantes y de soñadores.

Pero, las elecciones correntinas de 2025 se encaminan a tener dos o tres frentes o alianzas. En todas, Ricardo Colombi será un componente decisivo.

El carpincho/cigarra se ha tomado el trabajo de escuchar todas las voces y no emitir juicio de valor sobre lo que cada sector de todo el interior provincial pretende. El hombre sabe que es dueño de lo que calla. Y el camino a las elecciones está repleto de charlatanes que quedarán esclavizados de sus propias palabras.

Para el tres veces gobernador, hasta la conformación de la alianza oficialista –¿Vamos Corrientes?– depende de sus movimientos.

En la oposición local no hay liderazgos ni suicidas. Todos invariablemente, aguardan expectantes que hará “La Laca” (Ricardo Colombi).

¿Quién está seguro que el PJ y satélites no están pensando en reeditar el “Frente de Todos” ganador del 2001? Al final, hay muchos peronistas que manifiestan que Colombi es más compañero que todos los que hacen rostro en el PJ.

Y por último, hasta la aventura de un frente libertario / conservador, invariablemente deberá sellar algún acuerdo parcial territorial con Ricardo Colombi. En política, el fin justifica los medios. ¿O no?

RAZÓN DE VIVIR

En la redacción de PEC no se pierde la esperanza de hacerle un reportaje sin condiciones a éste fenómeno de la política. Un “animal político” capaz de convertirse en Fénix o inmolarse por sus convicciones.

Lo cierto es que para Ricardo Colombi, la política, es una razón de vivir. Y quizá por eso se dice que anda cantando bajito: “Para continuar caminando al sol… Por estos desiertos…Para recalcar que estoy vivo… En medio de tantos muertos“.

Por análisis y no por adivinanza, todos los caminos deberán pasar por el “peaje” que impone el manejo de la política correntina del carpincho/cigarra.

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