VALDÉS LLEVA LA DECISIÓN DE PASEO

Gustavo Valdés lleva in pectore a la India los nombres de los candidatos a suceder a Pedro “Perucho” Cassani. El gobernador podría cambiar las “reglas del juego” y retener para su partido la presidencia de la Cámara Baja, en contraposición al acuerdo de la alianza, que otorga ese cargo a un partido aliado. Si se inclina por ungir a un “correligionario radical”, el elegido no sería Eduardo Tassano.

Valdés agiganta la incógnita. De su decisión personal saldrá el próximo presidente de la Cámara de Diputados de Corrientes. A pesar de los murmullos —propios de quienes militan el chismerío— y de los trascendidos —puras especulaciones—, el gobernador no considera a Eduardo Tassano como primera opción para el cargo.

LA LÍNEA SUCESORIA

Valdés tiene asegurada la línea sucesoria en las dos primeras opciones. Si por algún motivo su hermano Juan Pablo estuviera circunstancialmente impedido de comandar el Ejecutivo provincial, Pedro Braillard Poccard es una garantía de confianza y fidelidad. Si el vicegobernador no pudiera asumir, el vicepresidente primero del Senado correntino tendría la misión de ocupar el rol de gobernador. En esa circunstancia, no hay dudas de que Gustavo Valdés podrá acceder a ese cargo legislativo, teniendo en cuenta el predominio oficialista en la Cámara Alta.

Si esto no fuera un reaseguro suficiente, la presidencia de Diputados es la siguiente variante en la línea sucesoria. ¿Valdés quiere en ese lugar a un radical?

LA DECISIÓN TRASCENDENTAL

Para la armonía de la alianza gobernante, algunos observadores señalan que Gustavo Valdés respetará la letra que rige el reparto de poder y responsabilidades en el frente Vamos Corrientes.

Sin embargo, la realidad indica que ninguno de los más de veinte partidos aliados está en condiciones de exteriorizar gestos de rebeldía o disconformidad.

Es una obviedad que a Valdés no le tiembla el pulso a la hora de reafirmar quién manda. Y si alguien duda, que le pregunte a Pedro Cassani.

Es decir, el riesgo implícito de que el “jefe” de la alianza modifique las reglas del juego, en la práctica apenas produciría una reasignación de espacios de poder. Ejemplo: no cedo la presidencia de Diputados, pero les adjudico un ministerio.

SI FUERA POR LOS VOTOS…

En el ranking de poderío electoral de los partidos que integran la alianza Vamos Corrientes, los tres primeros lugares los ocupan: la UCR, Vamos Corrientes (el partido muleto de Valdés) y el PPC de Braillard Poccard. Hasta ahí, todos estos sellos ya integran la cúpula del poder ejecutivo y legislativo. Con menos del 3 % de los votos obtenidos por la alianza están el Partido Liberal (presidido por Eduardo Hardoy) y el ingresante a la Cámara baja, Hugo “Cuqui” Calvano (Coalición Cívica – ARI).

Es decir, si el gobernador en ejercicio decidiera mantener a un aliado como presidente de la Cámara de Diputados, por lógica debería ser alguno de los dos que no integran la cúpula.

En ese caso, algunos comentaristas de los movimientos de piezas en el tablero del poder señalan que Eduardo Hardoy podría ser el “tapado” con mayores chances de reemplazar a Pedro “Perucho” Cassani.

ACARICIANDO LA HEGEMONÍA

También cabe la posibilidad de que Valdés recurra a ungir a un diputado de la UCR para que comande la Cámara Baja por los próximos dos años. Si así fuera, la mayoría de los opinadores señalan como número uno al actual presidente del bloque radical, el Gringo Ast. Un cuadro con experiencia y habilidades propias, inherentes a la misión de comandar el cuerpo.

VÍA WHATSAPP

Con check-in marcado para viajar a la India, es posible que Valdés emita la orden vía mensaje de WhatsApp. No hará falta una reunión de mesa chica de la UCR para refrendar la decisión del gobernador. Y el número de legisladores necesarios para materializar su voluntad, esta asegurado de sobra.

Habrá que esperar a la sesión preparatoria prevista para la primera semana de diciembre, cuando los nuevos diputados juren y, ocupando sus escaños, le den el gusto al gobernador saliente.

EL ÚLTIMO MOVIMIENTO

En este tablero donde el poder se juega con piezas propias y ajenas, la presidencia de Diputados no es solo una silla: es una señal. De continuidad o de ruptura. De hegemonía o de equilibrio. Y como en toda partida, el que mueve último, mueve mejor.

Inocencio D´Laestaca – Columnista – politicaencorrientes.com

1 Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

Verified by MonsterInsights