ASAMBLEA CITADA PARA EL 21 DE DICIEMBRE: APROBACIÓN DEL BALANCE ECONÓMICO-FINANCIERO
El Club de Regatas Corrientes vuelve a ser escenario de tensión. La Asamblea convocada para el 21 de diciembre tiene como único punto la aprobación del Balance económico-financiero, pero el malestar entre los socios más antiguos es evidente.
Desde 2003, Tassano y su equipo se alternan en la presidencia del club. Hoy, con mandato hasta 2027, acumula seis períodos en total y un poder que se extiende más allá de las paredes de Regatas: intendente de la capital desde 2017, diputado electo, acompañado por Emilio Lanari —viceintendente y ahora concejal— y respaldado por el ministro provincial Juan José López Desimoni. En adjunto la actual Comisión Directiva que preside el ahora diputado Eduardo Tassano (VER)

Socios “circunstanciales” y votaciones a libro cerrado
Los socios históricos denuncian una práctica recurrente: el ingreso masivo de socios “nuevos” en periodos especiales como el “mes aniversario”. La mayoría son empleados municipales o públicos, vinculados a referentes políticos que integran las comisiones directivas. Su condición de socios es efímera, muchos ni siquiera pagan las cuotas mensuales, pero siempre aparecen en las asambleas para garantizar la mayoría automática.
Así, las votaciones se imponen “a libro cerrado”, sin debate real ni acceso previo al Balance. Los socios reclaman poder consultar el documento con tiempo, como corresponde, para evitar maniobras que se repiten año tras año.
Una caja millonaria sin control
El club representa hoy una caja de $3.600 millones por recaudación societaria. Sin embargo, al ser una asociación sin fines de lucro, queda bajo controles tenues: la Inspección General de Personas Jurídicas provincial, subordinada al propio ministro de Justicia López Desimoni, miembro de la comisión directiva. El ARCA no mira, la justicia se desentiende, y el manejo de fondos queda en manos de un círculo político que gobierna el club con la misma lógica que la ciudad.
El derrumbe sospechoso
El antecedente del derrumbe del estadio, aún sin explicaciones convincentes, es símbolo de esta gestión: un club con recursos millonarios, pero con infraestructura que se desploma. La sospecha se instala porque la administración de Tassano y su equipo parece blindada frente a cualquier control externo.
Preocupación justificada de los socios
El caso Regatas expone un problema estructural: organizaciones sin fines de lucro sujetas a controles mínimos, administradas por actores políticos que convierten la vida institucional en extensión de su poder partidario.
La Asamblea del 21 de diciembre no es solo un trámite contable: es la oportunidad de discutir si los socios tienen derecho a conocer y decidir, o si el club seguirá siendo gobernado como una caja política de $3.600 millones, con votos prestados y balances cerrados.

Buenas tardes me encantaría participar pero, las verdad ya estoy grave para si pienso diferente a las comisión directiva, en algunos tengas me hagan desfilar por pensar diferente, no que fuera una delincuente
Una pena!! Solo quisiera que con mi cuota pueda cuotas pueda cobrar que el Club tiene varias falencias,a la vista Ya lo pilates tenemos Una lastima