por Renata Rada
El Legislativo como loteo de poder y silencio institucional. En Corrientes, el Poder Legislativo ha dejado de ser un contrapeso democrático para convertirse en una estructura decorativa, subordinada al Ejecutivo y funcional al relato oficial.
Bajo la gestión de Gustavo Valdés y el dominio absoluto de Vamos Corrientes, el Poder Legislativo provincial se ha transformado en un loteo de poder. Las bancas se reparten como cuotas internas, los debates se vacían de contenido, y las leyes sancionadas muchas veces ni siquiera son reglamentadas por el Ejecutivo. El mensaje es claro: legislar no es prioridad, controlar menos aún.
SILENCIO INSTITUCIONAL Y REDES COMO ÚNICO CANAL
En una democracia sana, los funcionarios del Ejecutivo deberían rendir cuentas ante los legisladores, bajar al recinto, explicar sus decisiones, presentar informes de gestión. En Corrientes, eso no ocurre. El único canal de comunicación oficial parece ser la cuenta de Twitter de Valdés. Desde allí se anuncia el cronograma de pagos, se difunden obras, se responde a críticas. El recinto legislativo queda relegado a un rol ceremonial, sin peso real en la toma de decisiones.

PAUTA, OPACIDAD Y AUSENCIA DE LEY
Uno de los aspectos más oscuros de esta dinámica es el manejo de la pauta publicitaria institucional. No existe información pública sobre cuánto dinero destina el Estado provincial a financiar medios, campañas, influencers o redes sociales. No hay ley de acceso a la información pública, ni voluntad política de transparentar esos gastos. La opacidad es total, y el blindaje mediático se sostiene con recursos públicos que nadie controla.
¿DÓNDE ESTÁ EL EQUILIBRIO DE PODERES?
La democracia se basa en el equilibrio entre poderes. Cuando el Legislativo se convierte en una oficina de acompañamiento del Ejecutivo, ese equilibrio se rompe. En Corrientes, el oficialismo ha logrado colonizar el Congreso provincial, neutralizar el control, y convertir la política en una puesta en escena. Las leyes se sancionan sin debate profundo, los funcionarios no rinden cuentas, y la ciudadanía queda atrapada en un relato que se construye desde las redes, no desde las instituciones.
EL DESAFÍO: RECUPERAR LA POLÍTICA COMO HERRAMIENTA DE CONTROL
Es urgente recuperar el sentido del Poder Legislativo. Que vuelva a ser un espacio de debate, de control, de propuestas. Que los legisladores exijan explicaciones, que se reglamenten las leyes, que se transparente el gasto público. Que la política deje de ser un loteo y vuelva a ser una herramienta de transformación. Porque sin instituciones fuertes, lo que queda es apenas un simulacro de democracia.
