EL BOLETO DEL PRIVILEGIO

El transporte urbano de Corrientes se convirtió en un laboratorio de precarización. Los choferes denuncian descuentos salariales de hasta $400.000 sobre un básico de $1.200.000, la creación de la figura del “chofer sin servicio asignado” —un trabajador que no cobra porque no tiene unidad asignada— y la incertidumbre sobre aguinaldo, vacaciones y viáticos. Todo esto bajo el paraguas del procedimiento preventivo de crisis otorgado a ERSA.

Mientras tanto, la UTA Corrientes juega al doble discurso: reconoce el malestar, pero firma acuerdos que recortan viáticos (de $9.700 a $8.000), convierten parte del salario en sumas no remunerativas y ajustan la antigüedad. El gremio se presenta como defensor, pero en la práctica cede siempre. La denuncia de los colectiveros es clara: los sindicalistas son cómplices Y cobrarían por abajo de la mesa.

TASSANO Y VALDÉS: EL SILENCIO COMO POLÍTICA

En paralelo, la municipalidad y el gobierno provincial mantienen su rol de cómplices institucionales. Tassano, intendente de Corrientes, lleva años beneficiando al holding Romero. Valdés, desde la provincia, se suma al pacto de silencio. Nadie cuestiona el tarifazo: $1890 por boleto, un golpe al bolsillo que se convierte en excusa perfecta para justificar recortes y degradar el servicio.

El fin de clases y la baja en la demanda laboral completan el combo: menos pasajeros, más presión de la patronal, y un sistema que se precariza a propósito.

EL “MONO” ROMERO: PATRÓN DEL CAOS

Juan Carlos “Mono” Romero emerge como el verdadero dueño del tablero. Con el aval político y sindical, maneja subsidios, tarifas y condiciones laborales. El transporte público dejó de ser un servicio: es un negocio cerrado, sostenido por gremialistas serviles y políticos complacientes.

LA ALARMA DEL TARIFAZO

El aumento del boleto no es solo un número: es una herramienta de disciplinamiento. Menos usuarios en las calles, más excusas para precarizar, y un servicio que se degrada con la complicidad de todos los actores.

ERSA no es solo una empresa: es el símbolo de cómo Corrientes se arrodilla ante el poder empresarial.

CONCLUSIÓN

El transporte urbano en Corrientes está atrapado en una red de complicidades: ERSA, Tassano, Valdés, la UTA y el “Mono” Romero. Los usuarios pagan el precio, los choferes sufren la precarización, y el poder político se esconde detrás de acuerdos que perpetúan el privilegio.

El boleto a $1890 es la prueba: la ciudad viaja hacia la precarización, con el silencio como combustible y la complicidad como motor.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

Verified by MonsterInsights