miércoles 17 agosto 2022

HAY DOS GRIETAS DESPUÉS DEL CIERRE

Hay dos grietas después del cierre de listas. En cada sector antagónico que protagonizarán la pelea central quedaron “heridos”, “frustrados”, y “desheredados”

Hay dos grietas. En “Vamos Corrientes” y en el “Frente Corrientes de Todos“. Cayó el telón de cierre de listas y las fisuras se ensancharon.

Dos liderazgos jugaron su suerte en el armado de las candidaturas para el 29 de agosto. Mientras los murmullos se acallan, los gestos comienzan a ser preponderantes.

HAY DOS GRIETAS

Ambas generadas en el mismo seno del poder. Una de las hendiduras la administra Gustavo Valdés. La otra hendija estuvo gerenciada por Juan Zabaleta, un representante -nada menos- que del presidente Alberto Fernández.

Es decir, el poder real compite. Sin embargo, esa contienda, ha generado una sucesión de manifestaciones de inconformidad interna que todavía no han expuesto su real magnitud en “relámpagos y truenos”.

En el oficialismo las quejas se traducen en rumores. Por ahora contenidos. Pero, el silencio, puede ensordecer.

En la oposición la discordia quedó más expuesta. Algunos sectores no disimularon su desencanto. Sin embargo, hay posibilidades para que la dirigencia local y el delegado del presidente, traduzcan en sinergia positiva el disenso que generó la grilla de candidatos.

ESCONDIENDO DEBAJO DE LA ALFOMBRA

Gustavo Valdés optó por barrer y esconder los restos debajo de la alfombra. Aprovechó los cimientos que construyó Colombi pero desmanteló el entramado de poder que había tejido el mercedeño.

Es decir, se convirtió en el ejecutor de una supuesta gesta de “renovación“, cuyo objetivo fue fortalecer a los “nuevos aliados” y debilitar a los históricos. No hubo mucha originalidad en la estrategia. Pero fue eficiente.

El actual gobernador esmeriló la influencia de quien gestó el espacio gobernante a lo largo de 20 años. Le fue “secuestrando” aliados con el único argumento de que su mentor era una amenaza para el surgimiento de nuevos liderazgos. En el radicalismo esa aseveración no pasó de una utopía.

Además, tuvo sangre fría para presionar y conminar. Usó el poder casi absoluto para, inclusive, proscribir. Sin dejar de mencionar que la desobediencia o el atreverse a contrariarlo, podía costar una cesantía o un traslado.

CORRIENTES DE “CASI TODOS”

Juan Zabaleta hizo lo que pudo. Siempre quedan “heridos” quejosos por no estar o, por que a “fulano” lo premiaron en exceso.

La realidad -¿la única verdad?- es la ratificación de que las diferentes vertientes del Frente opositor no son fáciles de encolumnar sin dejar sectores fuera de “escuadra”.

A simple vista el resultado de la “construcción” privilegió en las fórmulas más importantes a nombres ya instalados. Sin embargo, la lista de legisladores generó críticas muy puntuales.

José “Pitín” Ruíz Aragón es el motivo de innumerables reclamos. El referente de “La Cámpora” despertó comentarios ácidos adjudicándole el mote de “cualquier cargo le queda bien; solo quiere figurar; debería haber dado el ejemplo”. Es decir, a Pitín no le perdonan la voracidad de su “espacio” -o de él mismo-.

Muchos mencionan que el “camporista” se anotó para todos los cargos importantes: Gobernador e Intendente de la Capital. Y aun teniendo mandato como diputado nacional, habría exigido encabezar una de las listas. Él, que parece, resume “La Cámpora” en el territorio.

El otro “cuestionado” es Germán Braillard Poccard. Sin embargo, parece que Zabaleta tuvo que atender el “llamado” de Sergio Massa y cumplir con el “loteo” de los espacios para las candidaturas.

Quizá el joven concejal con mandato a vencer no hubiera tenido problema en ocupar un lugar menos conflictivo. En otras palabras, con ser segundo o tercero, tenía asegurada su presencia en la legislatura.

DESPUÉS DEL CIERRE…

Los nombres ya están. Ahora hay que ver como se comportan durante la campaña los sectores “desencantados”.

El “colombismo” todavía no reacciona. Están en estado “catatónico”. Pero ya se escuchan voces que arengan con la frase: que los “conservadores” junten los votos.

En el conglomerado “justicialista” la opción es reparar mientras se “navega”. La cuestión es: ¿podrán llegar a la playa antes de que se hunda el barco?

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