sábado 1 octubre 2022

LA INTERNA SILENCIOSA DE LA UCR

La interna silenciosa de la UCR correntina se extiende en varios frentes. Valdés y Colombi comparten una relación “tóxica”. La “cooperativa” universitaria se reorganiza con nuevos actores

La interna es intestina con movimientos sutiles que no provocan rumores. Se decantan las diferencias por efecto de las “jugadas” propias de un ajedrez a la correntina.

En esta guerra de intereses inconfesables, son muchos más los “peones” que los “caballos, torres y alfiles”. Además, es una partida de “tablero” inclinado, porque de un lado hay una pareja -rey y reina-; y del otro, solo un rey peso pesado, bastante venido a menos.

POR CULPA DEL PODER

Para un partido que es cabeza y alma de poder en la provincia hace más de veinte años los cambios son como una fractura que van debilitando el esqueleto.

El cuerpo de ese poder, son los dirigentes del partido que reparte las cartas y diseña la agenda del futuro. A no engañarse, ninguno de ellos piensa en el porvenir de sus comprovincianos. El objetivo principal es perdurar en el poder por el poder mismo.

No hay tregua en la lucha por acumular poderío. Cada uno a su manera, piensa y da el paso, restándole aunque más no sea una migaja de poder al otro.

La actitud beligerante es cotidiana. En ese círculo -íntimo, mínimo, exclusivo- cada palabra dicha suena a desafío. Y cada pensamiento no expresado tiene destino de conspiración.

Así está el radicalismo correntino. Envuelto en una sucesión de pequeños “cismas” que en la superficie de la percepción ciudadana no termina de plasmarse.

EL BURGUÉS POLITIZADO

No hay ni habrá revolución. Es decir, el radicalismo correntino -en ejercicio- es un fiel exponente de una “clase” de burócratas aburguesados.

Son adictos al sello, el sillón y la birome. Por ellos, inevitablemente, pasa la “producción – comercio – finanzas”. También la cultura y el deporte. La justicia y el asistencialismo. Desde el Estado digitan todo.

No dejan librado al azar ni siquiera la violación de las leyes o la virtualidad de las normas. Es entendible, el burgués politizado se cree omnipotente.

EL POLIEDRO RADICAL

No hay armonía en la gestión radical. Es un solo cuerpo pero con varios lados o caras. A su vez, la “interna” se desarrolla en varios frentes.

Esa vocación infinita de poder y el síndrome de supremacía se percibe en la legislatura provincial. En ambas Cámaras, el bloque de legisladores radicales se dividió en dos sectores “personalistas”. Son visiblemente identificables los “valdecistas” y los “colombistas”.

En el ámbito del ejecutivo provincial, ministros y secretarios, ejecutan el “congelamiento” de todo pedido o solicitud que provenga del lado “colombista”.

Diferente es la situación en la esfera judicial. Ese territorio tiene inquilinos que todavía responden al ex gobernador.

La división interna llega hasta el nivel de municipios, donde el “valdecismo” pone las fichas en Capital e Ituzaingó; después auxilia a distritos donde gobiernan partidos de la alianza oficialista. Y en menor medida, a cuenta gotas, a los que gestiona la “oposición”.

Colombi ni siquiera pudo recuperar Mercedes. Y donde pudo colocar alguno suyo, los condicionamientos y la discrecionalidad de Valdés les resta oxígeno.

LA INTERNA COOPERATIVA

Gerardo Omar Larroza no era el “caballo del Comisario”. El hoy Rector de la UNNE es, aunque no lo crean, un exponente más de la interna radical solapada.

La “cooperativa universitaria” cuyos mayores exponentes son Flinta, Breard y Vignolo, fue uno de los “palcos vip” donde los jerarcas radicales pelearon a los codazos nuevos posicionamientos de poder.

Es cuestión de atar cabos. Vignolo en principio, postuló a su esposa María Viviana Godoy Guglielmone, pero no pudo ser; fue reelecta decana en Ciencias Exactas.

La esposa del senador Noel Breard, Verónica Torres, ex decana de la Facultad de Derecho contaba con el apoyo de Valdés. Pero, pasaron cosas.

El interés por los cargos de la UNNE, no es solo académico. La influencia social, económica y política de la universidad tiene un rol esencial en la construcción de poder.

RELACIÓN TÓXICA

No se soportan. Pero tampoco se pueden separar. Esa conjunción de amor-odio es una garantía de supervivencia.

Por ahora, se provocan y se sabotean. Hasta que no se definan las presidenciales del próximo año cada cual atenderá su juego.

Valdés seguirá haciendo “turismo” nacional en el infructuoso intento de ser el as de espada radical. Sin descuidar la posibilidad de ser una carta de refuerzo en el proyecto de Rodríguez Larreta.

Colombi, mantendrá sus recorridas por el interior de la provincia, gestando reuniones “cara a cara” con los que en algún momento fueron parte de su “tropa” con el objetivo de convencerlos a formar parte del proyecto “Volveré” en el 2025.

Mientras tanto, Corrientes carretea interminablemente sin conseguir despegar…

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