lunes 8 agosto 2022

LLUVIA, ANÁLISIS Y REZO…

No es casualidad que la lluvia haya generado una situación caótica en la ciudad capital. Corrientes sufre, por igual, las inclemencias climáticas y la imprevisión -fruto de la incapacidad- de los funcionarios de las diferentes gestiones municipales desde hace muchos años.

El caos,  producto de las tormentas y precipitaciones de los últimos días, ha provocado daños de variado tipo y magnitud. Nadie estuvo exento, por igual,  padecieron pobres y ricos. El agua todo lo lleva. Arrastra, inunda, erosiona. No dejó nada, se llevó todo. Inclusive, la confianza que muchos correntinos depositaron en los candidatos, hace medio año atrás.

¿SÓLO PROMESAS DE CAMPAÑA?

Fue un mes antes de las elecciones, la fórmula Tassano – Lanari, presentaba el  “Plan Hídrico Ciudad de Corrientes”. Exactamente el 2 de mayo de 2017. No ha pasado mucho tiempo. Tampoco, a pesar de haber asumido apenas el 10 de diciembre, no han hecho demasiado para poner en marcha algunos aspectos de ese maravilloso plan que, según manifestaron, sería una solución definitiva.

LLUVIA

Cuando uno administra, lo primero que hace, es gestionar información. Sobre todo, cuando se trata de clima. Como los pronósticos no son infalibles, un buen administrador le presta atención a la estadística. Ver lo que pasó y con qué periodicidad y magnitud, es un gesto racional imprescindible para mitigar las consecuencias de lo inevitable: una tormenta sorpresiva; una lluvia extraordinaria; una granizada inusual.

Para un administrador, en éste caso el Intendente, conocedor de su territorio y sus características, no es una novedad que nuestra ciudad está ubicada en una región “sin estación seca”. Es decir, más o menos, llueve durante todas las estaciones. El dato mínimo, era un motivo insoslayable a tener en cuenta. No costaba nada abrir el paraguas.

ANALISIS

Abrieron el paraguas, hace meses, cuando presentaron el “Plan Hídrico”. Y en esa oportunidad, le pusieron nombre y apellido a desaciertos y errores que, según manifestaron,  eran culpables de una situación similar que sufrieron los capitalinos en abril de 2017. Para Tassano – Lanari, los dos intendentes que le precedieron -Camau Espínola y Fabián Ríos- eran responsables del caos que la lluvia produjo en ésta ciudad y alrededores.

Pavimentar calles sin sus correspondientes desagües pluviales, no debe tomarse sólo como una descripción o diagnóstico. Es la base del problema, con el cual se debe convivir. Nadie sería tan alienado como para romper calles pavimentadas para realizar las obras complementarias faltantes. Ante esa circunstancia, lo recomendable es prevenir; monitoreando las “bocas de tormenta”, “sumideros”, cruces de calle sin nivel de escurrimiento natural y, la limpieza periódica de zanjas. Para la realización de las tareas enunciadas, no se necesitan conocimientos de “física nuclear”. Apenas algo de sentido común.

REZO

A los capitalinos, sólo les resta rezar. Unirse solidariamente a las plegarias que los funcionarios de la Municipalidad de Corrientes, elevan fervorosamente realizando varios pedidos, a saber: que no llueva tanto; que les provean de los fondos necesarios para concretar la promesa de campaña -Plan Hídrico-; y si es posible, que todo eso ocurra paralelamente a las tareas urgentes que vienen desarrollando, como son el “censo” de empleados y la organización de los diferentes eventos musicales y carnavalescos. Sobre todo porque esas acciones, sí son prioritarias.

En definitiva, no hay culpables. Apenas, como siempre, víctimas y perjudicados. Mientras tanto, el agua cae, avanza y arrastra lo poco -o mucho- que tienen los correntinos. Porque aunque parezca mentira, siempre que llovió, paró… pero seguimos igual.

 

 

 

 

 

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