miércoles 17 agosto 2022

LOS LIBERALES: TODOS JUNTOS!!!

El “liberalismo institucional” correntino, dio el gran paso -o el pequeño salto- y sorprendió haciendo público su “colaboración” a la gestión de ECO.

Valdés tuvo su regalo de Navidad por anticipado. Logró que el “sello” del PL -banderita incluida- sucumbiera a los designios del destino: Tanto va el cántaro a la fuente, que al final se rompe…

¿SE ROMPIÓ?

Uno nunca sabe. En política, nadie está muerto y hasta los elefantes más grandes, se sienten cómodos a la sombra del perejil gigante.

Por eso, el intempestivo “doble mortal sin red” de la dirigencia liberal -acotada- sorprendió, pero no entorpeció el proceso de desencanto.

La mitad de los liberales afiliados no saben ni imaginan cuál es el rumbo que ésta dirigencia “mutante” le imprimirá a los destinos del más que centenario partido.

A la otra mitad, ya no les interesa; ni la dirigencia, ni las estrategias, ni el partido. Están, porque inclusive aunque renuncien, la magia administrativa los “pone” en alguno de los padrones del PL. Siempre, con el único objetivo de tener “afiliados habilitados para las internas”; una concepción innovadora dentro de las normas que rigen los partidos políticos.

LA RUBIA…

… ya llegó… la rubia ya llegó… ya llegoooó, la rubia ya llegó. Y así, rebotando entre cenicientas paredes de la sede partidaria, el encendido canto de una centena -aflojen, no llegan a la centuria- festejaba haber llegado. No fue hace mucho.

El tema es que llegó, y los cien, ahora son menos. Y si se los suma al poder, serán menos todavía. Muchachos, el poder es una mesa de un metro cuadrado; es decir, como máximo cuatro comensales. Se entiende?

NACIÓ “LIUNPATO”

LIberales UNidos PAra TOdos -LIUNPATO- una creación fruto de la alquimia del experimentado y omnipotente mago regente Ricardo Horacio Colombi.

Coronados de gloria vivamos… ¿Quién habló de morir? Sobrevivir, parece ser la consigna. Repartida entre unos cuantos -no demasiados- y representada por órdenes verbales, que no tienen ni por asomo valor institucional.

Esa fue la estrategia de todos los “desprendimientos” que el partido sufrió a través de los años. Son muchos los que abandonaron el PL. Algunos formaron otras “estructuras políticas de supervivencia” para darle tinte jurídico y se armaron un partido personal, al que integraron cuadros que abandonaron el PL, detrás de un protagonismo que se resume a: vivir del Estado. Otros, no se inventaron un sello, pero persiguieron el mismo objetivo: los cargos. Al final de cuentas, “sellos” de repuesto, ECO tiene de sobra.

Pero faltaba la “joya de la abuela”… Hasta que un día, la fortaleza cedió -o la conducción?- y se allanaron a integrarse a un gobierno. Las frases hechas son bienvenidas en los escasos 5 minutos de radio que pueda conseguir. Pero pretender justificar que el “colaboracionismo” es una garantía para el bienestar de la “gente” suena a poco, casi nada. Any Pereyra, habló por sí y por quienes la acompañaron.

Valdés les regaló una foto. Gesto adusto, sin sonreír; sin extender los brazos para contenerlos como padre de una gran familia.

El que festeja es Colombi. Uno más en la manada -piensa- y se frota las manos. Sabe, que los sellos sin ambición de poder, cuestan apenas unos cargos. Y los paga la gente. La misma que, según Any Pereyra, son prioridad.

REBELIÓN EN SILENCIO

No por desapercibida deja de ser interesante la rebelión que se agiganta puertas adentro del Partido Liberal. Cansados, por efecto de la repetición, decenas de referentes, punteros y dirigentes preparan su salida vía renuncia en masa a su condición de afiliados.

¿Dejaron de ser liberales? No. Pero ya no hay convivencia en el espacio. No hay proyecto. No se respeta ni la historia legada ni el ejemplo de los varios liberales que han dejado su marca en la democracia correntina.

Será el fin? Algunos se preguntan. No, la supervivencia está garantizada. Mantener el sello representa 4 mil afiliados. Conduzca quién lo haga, el PL podrá llegar al bicentenario sin problemas.

Lógico, ya no harán historia cívica ni serán ejemplo democrático sus autoridades institucionales, pero por lo menos será entretenido imaginar a cada turno electoral: ¿Para dónde saltará el sello?

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