domingo 14 agosto 2022

¿PARIÓ LA PARIDAD?

La pregunta no suena en la antesala de una sala de partos y sí, en el universo de ciudadanos que sin especulaciones electorales quieren saber ¿Parió la Paridad?

El senado correntino ofició de partera pero al final terminó mandando la “paridad de género” a una cesárea. Mientras tanto, quienes aguardaban con ansias festejar el “nacimiento” de la paridad, no encuentran explicación lógica para el desenlace irónico que alumbra una pregunta: ¿Parió la Paridad?

NO PARIÓ…

En realidad, lo que se viene es una Ley “genérica“. Algo así como: lo que importa es el componente y no la marca. ¿O será al revés?

La disyuntiva está a flor de piel y se convierte en un interrogante justificado ¿Cómo se identifica formalmente un candidato a la hora de inscribir su postulación ante la Justicia Electoral? Con su Documento Nacional de Identidad.

Pero, ahora, si el senado decidió no considerar el dato que figura en el documento para determinar el género, ¿habrá que presentar la “partida de nacimiento“?

Si la duda formal es la “documental“, no menos importante es la duda existencial que impusieron 14 senadores. Es decir, la corrección de suprimir género por el binomio hombres y mujeres con la ante posición de “paridad” es, bajo cualquier análisis, una cargada.

LOS HÍBRIDOS

La imaginación del oficialismo hizo carne en dos tercios de la oposición. Así, cual producto de un pase mágico, una “mujer” podrá ser reemplazada por un “hombre” o viceversa. Todo gracias al corrimiento de lista. Razonablemente, esta alquimia, deja la certeza de que equis reemplazante, no es ni hombre ni mujer y sí, un híbrido.

LLANERA SOLITARIA

Carolina Martínez Llano mantuvo su palabra y demostró su ingenuidad de mujer. Le puso tanta fe a su cruzada que soñaba que la paridad no parida, todavía podría hacerse extensiva a todos los poderes.

A la senadora le faltó perspectiva y le sobró voluntad. Con “empujar” no alcanza Carolina.

DERECHOS ENDEREZADOS Y QUEBRADIZOS

Quién diría que esta casi conquista -pequeña- se convertirá en un “derecho” que represente a un colectivo o espacio.

La cuestión es qué, espacios y colectivos hay muchos y los que no conmutan en la “selección natural“, van a ir por su derecho individual.

Es decir, no lejos en el tiempo, la sucesiva aparición de “derechos” hará que la sociedad se parezca a un carnaval de máscaras sueltas. Sobre todo, porque las máscaras, ocultan una identidad.

En materia de representatividad será difícil saber quien es quién. Y mucho más complicado se tornará representar con legitimidad cuando haya algún “espacio” huérfano de derechos que exija, le garanticen un lugar en la fábrica de “legislar“.

CIEGOS POR CONVENIENCIA

El gesto de los senadores, que indudablemente será repetido por los diputados, demuestra que la calidad legislativa en Corrientes es precaria -siendo generoso-.

Basta con interpretar la Ley “madre” que obvia, entre los requisitos para elegir o ser elegido, la cuestión de género.

Y por si fuera poco, la base de representación, surge del seno de los partidos políticos; instituciones que tienen el monopolio de elegir sus candidatos. Hubiera sido suficiente con “sugerirles” formalmente que deben ajustarse a los nuevos escenarios y ponderar el abanico de identidades colectivas que votan, pero también quieren ser votadas.

UNA LEY POLITIZADA

Esta iniciativa que surgió de las necesidades electorales de Gustavo Valdés, no hace más que confirmar que los representantes del Pueblo no interpretan la realidad en sus diferentes variantes.

Pasaron muchos meses amasando el agua. Diciendo entender lo que ni siquiera imaginan. Son ejecutores de intereses que van más allá de un derecho. Son los “corsarios” del Poder por el Poder mismo.

Empachados de privilegios, van esmerilando la conciencia del elector con el relato desgastado de que “se deben al Pueblo y lo representan“.

Mentirosos expertos que saben urdir el discurso en base a sutiles engaños. Son ellos, los honorables que no honran la transparencia, la ética, la nobleza de ejercer una representación como servidores y sí, como una casta.

La paridad no parió. Pero a éstos… ni quien los parió los reconoce, electoralmente hablando.

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