No hay excepciones y sin importar el color de su estandarte todos se anotan para ser candidatos. Pululan aspirantes a ser electos, pero el número de vacantes es limitado. Se sospecha que varios se anotan por las dudas o, de última, agarrarán lo que venga…
En Corrientes todos los manuales de la política se están incinerando en la medida que brotan candidatos a lo que sea a cada instante. Es una constante y genera desconfianza. No hay la mínima posibilidad de que, en las próximas elecciones, se constituyan media docena de fórmulas a gobernador y vice que disputen el ejercicio del poder hasta el 2029.
En el ocaso del 2024, un póker de ases instaló sus nombres en el escaparate de las candidaturas: José Romero Brisco; Ricardo Colombi; Martín Ascúa; y Ezequiel “Teke” Romero. Son cuatro voluntades que expresan la realidad del atomizado espectro político correntino.

ALGO EN COMÚN
Además de lo prematuro del anuncio de sus intenciones, los une un rol opositor a la gestión de Gustavo Valdés. Aunque en el fondo, por las situaciones individuales que atraviesa cada uno de ellos, es temerario afirmar que converjan en un mismo espacio.
Sin embargo, si se escudriña en los trasfondos de la estrategia de cada uno de ellos o, se observan las evidencias que en la historia política reciente los tuvo como protagonistas hay más coincidencias de las que a priori asoman.
Hasta ayer nomás, Romero Brisco y Colombi, integraban la misma alianza que Gustavo Valdés administra como “cabeza” del Ejecutivo. Es decir, ambos fueron propulsores de quien hoy administra el poder y a su vez, es criticado de diversas maneras por como ejerce el mismo. ¿Más claro? Fueron socios del oficialismo y ahora son adversarios del mismo oficialismo que integraron. Suena raro.
Martín Ascúa es opositor al gobierno, a nivel nacional y provincial. Ricardo Colombi, por lo visto y oído, se ha convertido en un opositor a ambas gestiones. El intendente de Paso de los Libres proviene del PJ y el senador de la UCR; cualquier mal pensado o memorioso reflexionaría: ¿Vuelve la alianza UCR + PJ para gobernar Corrientes?
Uno solo de estos “candidatos” logró germinar un partido propio. Ezequiel “Teke” Romero, lanzó su candidaturas desde el Partido Ahora. Sin embargo, esa independencia que le permite intentar jugar individualmente, está condicionado en parte por su discurso libertario en respaldo a Javier Milei y su gestión. Es decir, si el “Teke” apunta a cosechar los votos libertarios acólitos del gran Javo, deberá competir indirectamente contra el candidato de La Libertad Avanza. O, unirse a quién el tándem Karina Milei y los primos Menem bendigan…
HABLANDO DE PARTIDOS
Y hablando de Partidos, Romero Brisco –Partido Autonomista– está en medio de una disputa interna en los estrados judiciales. O sea, no esta garantizado que pueda contar con el “sello“. Pero, también es cierto que en la esencia de sus discursos precampaña, manifiesta que pretende una alianza con la gente. ¿Sin Partido, cómo viabilizas una candidatura?
Casi en la misma situación, pero no tan compleja ni dependiente de un fallo judicial, atraviesa Martín Ascúa. El PJ correntino está intervenido. Y las elecciones convocadas para el 9 de marzo son para elegir autoridades, no para decidir “candidaturas“. Pero, hasta hoy, es el candidato con mejores perspectivas de lograr el respaldo de las autoridades nacionales del Partido Justicialista.
Ricardo Colombi, quizás sea, quién mayores complicaciones enfrentará para el armado de la alianza que respaldaría su candidatura a gobernador -por cuarta vez-. El senador provincial de la UCR con mandato hasta el 2029, deberá succionar partidos de la alianza ECo + Vamos Corrientes -ya extinta- y lograr que algunos sectores del PJ -se supone rebeldes- lo acompañen. Sin embargo, de acuerdo a información chequeada, RC conocedor como pocos de las realidades locales, avanza sobre los dirigentes territoriales. No tanto sobre los partidos a los que responden esos dirigentes.
TODOS SE ANOTAN…
Hay una inusitada cantidad de precandidatos a varios cargos. Algunos, apenas insinuados. Otros, ya explícitos y con cotillón incluido. Pero, lo cierto es que las aspiraciones son válidas hasta que trascienden de los dichos a los hechos. En ese sentido, la existencia de cincuenta partidos políticos habilitados para competir no implica que habrá una docena de candidatos a gobernador y vice.
Además, estampar firmas de apoderados para constituir alianzas, no garantiza recursos financieros y logísticos para encarar una campaña que ya se sabe multimillonaria.
La desconfianza de la ciudadanía es extrema. No por los protagonistas en sí, obedece más que nada a la transversalidad manifiesta que queda expuesta día a día ante los ojos de electores.
Los ejemplos inentendibles abundan, en la gestión libertaria nacional y local por ejemplo, abundan “cuadros” políticos más relacionados al kirchnerismo o peronismo demodé. Los republicanos amarillos se debaten entre el sometimiento a La Libertad Avanza o la independencia partidaria cuyo futuro electoral es incierto. Los radicales con peluca, esos que ni se rompen ni se doblan, sino que directamente mutan bajo el instinto personalísimo de la supervivencia. En fin ¿Cómo creer en lo que la realidad muestra que son solo engaños?
Mientras tanto, trasciende desde los diferentes núcleos de estrategas que: “es más conveniente lanzarse como aspirante al máximo cargo, porque para bajarse a cargos menores, hay tiempo“. El tema es estar en el “rodeo“. Sea como “toro” o como “ternero“.
HAY MÁS, TODAVÍA
Sí. Son varios más. Por ejemplo, Mauricio “Camau” Espínola y Germán Braillard Poccard. Pero, por diferentes motivos, serán protagonistas de un próximo análisis.
Hay algunas y algunos que van a generar un cisma dentro de sus partidos. Las ambiciones no tienen límites. Y, como ya dijimos, el instinto de supervivencia o, asegurarse una “banca / beca“, bien vale arriesgarse.

Muy bueno wl informe