lunes 8 agosto 2022

TORMENTA AMARILLA

Raúl Schiavi habría manifestado “desconocer” a un reconocido miembro de la Junta Departamental del PRO,  partido que el actual ministro de Industria preside. El lacónico “no lo conozco” en respuesta a una consulta realizada por el Intendente Eduardo Tassano, está relacionado a la postulación de Fernando Castillo quién, con el respaldo orgánico de su distrito partidario, fue nominado para ocupar el cargo que dejara vacante Danisa Argento en la Subsecretaría de Turismo de la comuna.

Luego de un “impasse” de dos meses, el intendente capitalino resolvió “completar” su Gabinete. En tal sentido, hace una semana designó a Nicolas Diez, como nuevo Secretario de Infraestructura, en reemplazo de César Durbal Olguín quién había renunciado sorpresivamente a mediados de marzo. En la misma semana Danisa Argento, dejaba el cargo de subsecretaria de Turismo.

Tassano decidió “congelar” la designación en la Subsecretaría de Turismo, cargo vacante que el PRO considera, le corresponde. Los motivos, según expresiones de fuentes confiables, están fundados a lo manifestado por el Presidente del PRO, Raúl Schiavi, quién había manifestado desconocer al “candidato” impulsado por las autoridades del distrito Capital del PRO.

AGRIETADOS

La “grieta” también afecta al PRO. Desde el año pasado, previo a las elecciones de la Capital, cuando se eligieron los representantes de los partidos que integran ECO+CAMBIEMOS, la designación del candidato a Concejal por el partido del macrismo, fue el resultado de un abusivo esquema de poder que media docena de dirigentes amarillos impusieron con “mano de hierro”. En aquel momento un empate técnico entre Danisa Argento y Sol Mozer, se resolvió con la unción de Mercedes Mestre, propuesta por una comisión “ad hoc” con mayoría de integrantes del grupo Schiavista. La sangre no llegó al río, pero quedó en evidencia que en el PRO correntino hay dos grupos.

Un experimentado dirigente -proveniente de otro partido- que ocupa cargo de responsabilidad en la estructura del PRO manifestó que, “la crisis no fue resuelta, y lo fáctico, prevaleció siempre sobre las intenciones dialoguistas, componedoras y defensoras de la meritocracia. Desde que fuera designado Interventor partidario y, luego de su auto postulación a la presidencia -palmaria demostración de falta de ética-, Raúl Schiavi ha ejecutado sin miramientos una impronta que internamente, genera rechazo y provoca divisiones que en el futuro minan las potencialidades del PRO”

Sin ánimo para profundizar en la cuestión, el veterano agregó “esto ya no tiene arreglo, en Corrientes el PRO es Schiavi y sus doce apóstoles”.

DE PODER SE TRATA

Uno, minoritario y con poder; el otro mayoritario, pero sin vuelo político cómo para equilibrar la balanza. Esa es la realidad del PRO correntino. La lucha intestina se diluye ante la inexperiencia o falta de picardía de los seguidores de Macri que pensaron, irían a integrarse a un “partido diferente”. El sector de “poder” en el macrismo autóctono, está integrado por una docena de referentes que monopolizan el contacto directo con Buenos Aires y, además, han logrado cimentar una fluida relación con Gustavo Valdés. Por este esquema, los demás, que conforman una amplia mayoría territorial, han sido condenados a “aparecer” como meros voluntarios.

El cargo es el símbolo. Y a él se aferran de manera irreductible Schiavi y sus “comandos”. Con eficiencia maquiavélica, han construido espacios de poder, que lógicamente no pretenden compartir. Ergo, todos los “cargos” deben ser ocupados por candidatos de ese sector.

 

TORMENTA AMARILLA

Flavio Serra preside la Junta Departamental del PRO Capital. Querido, respetado y de gran ascendencia sobre los simpatizantes del macrismo, ha sabido “navegar” en las aguas tormentosas de la relación con el “sector poderoso” que encabeza Schiavi.  Habrá asumido, como experiencia política, que “la ropa sucia se lava en casa”, y quizá por esa actitud responsable, todavía no ha hecho público su posicionamiento relacionado al “mal momento” que en ésta oportunidad le tocó vivir a Fernando Castillo.

La dirigencia capitalina del PRO, viene juntando “presión”, por varios y diferentes motivos. Sin embargo, han demostrado una ubicuidad, educación y buenos modales -condiciones destacables- que en algún momento pasarán a segundo plano cuando la pasión política impere y desate una reacción inesperada ante tanto manoseo y atropello.

La cuestión es saber, si la “tormenta amarilla”, será apenas una leve llovizna o se convertirá en un tornado que arrase lo edificado y deje expuesto a la vista de todos, la fragilidad de sus cimientos.

 

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