miércoles 30 noviembre 2022

VACUNAS, DE LAS PALABRAS A LOS HECHOS

Vacunas. Varias provincias iniciaron gestiones para comprar vacunas. Algunas ya cuentan con el respaldo de normas provinciales. Valdés anunció negociaciones.

Vacunas, de las palabras a los hechos, hay mucho trecho. Inmersos en una “ola” de contagios y decesos, varios distritos provinciales iniciaron gestiones para la adquisición de vacunas de manera directa.

El gobierno nacional promulgó en noviembre 2020 la Ley 27.573 (LEY DE VACUNAS DESTINADAS A GENERAR INMUNIDAD ADQUIRIDA CONTRA EL COVID-19). La normativa “declara de interés público la investigación, desarrollo, fabricación y adquisición de las vacunas destinadas a generar inmunidad adquirida contra COVID-19“.

Por lo tanto, desde fines del año pasado, los estados subnacionales tienen la posibilidad de adquirir vacunas ajustándose a la norma. Sin embargo, las provincias deberán concretar leyes provinciales que cumplan determinadas condiciones.

VACUNAS…

El desafío para los gobernadores es conseguir canales de negociación y, por lo menos, la provisión en corto plazo de las dosis que se adquieran.

Como resultado de esa urgencia, oficialismo y oposición convergieron en la necesidad de plasmar la urgencia en una norma con respaldo absoluto de todos los sectores. Es decir, el legislativo le dio el instrumento adecuado e imprescindible a su ejecutivo.

En ese espejo se reflejan con solvencia Jujuy, CaBA, Buenos Aires, Chaco, por nombrar algunos de los que ya tienen la “Ley”.

Otros han remitido el proyecto respectivo a sus legislaturas. La crisis apremia. No hay tiempo que perder. Son momentos de acciones y no de palabras.

DE LAS PALABRAS A LOS HECHOS

Gustavo Valdés anunció el 25 de mayo que “Estamos tratando de adquirir un gran número de vacunas, en una de las negociaciones son 4 millones de dosis, 300 mil en la otra y 1 millón de vacunas en la tercera. Eso llegaría en etapas y ojalá que tengamos éxito al igual que las otras provincias“. Como anticipo, puede parecer tranquilizador. Pero, como gestión deja dudas.

La primera cuestión es: ¿Por qué primero las negociaciones, antes que la Ley? ¿No es más práctico concretizar la norma y luego, con marco legal, iniciar las conversaciones?

En segundo término, enunciar la adquisición de cinco millones trescientas mil dosis (5.300.000), lo que equivale a cuatro (4) veces más la población de la provincia, merece una explicación detallada. Es decir: ¿Hay un plan o un programa de vacunación para Corrientes que justifique esas cantidades?

Además, la inversión representaría una erogación aproximada de ciento seis millones de dólares (U$S 106.000.000). Un costo que deberá explicarse con mucho fundamento y a la brevedad.

MIENTRAS TANTO…

A pesar de las críticas de la oposición a la gestión de Alberto Fernández, Corrientes al igual que todos los distritos provinciales, depende de la provisión de vacunas que consiga el Estado nacional.

Asimismo, la concreción hoy, del convenio que permitirá la fabricación de la Sputnik V en Argentina es un camino sólido hacia la disponibilidad de las “vacunas que valen oro“.

Valdés pasa las horas en actividades propias a su investidura. Como ser: recibir a Víctor Cemborain; visitar a Raúl Romero Feris; inaugurar escuelas, salas de atención primaria, calles enripiadas, aceptación de candidatura, etcétera, etcétera.

LA URGENCIA, UN ÁRBOL QUE TAPA EL BOSQUE

Es innegable que ante la URGENCIA no se debe perder tiempo. Ralentizar cuesta vidas. Un costo incalculable, inmaterial, casi filosófico.

Sin embargo, las acciones encaradas desde la gestión de Gustavo Valdés, no sólo siembra interrogantes, sino que algunas de ellas son contradictorias.

En algún momento deberá rendir cuentas de: el costo de las mil camas; los insumos adquiridos; la producción y distribución de Ivermectina – no recomendado por la OMS -; como se organizaron los traslados de pacientes del interior al Hospital de Campaña; la compra y utilización de los test; cuantos test se “cobraron”; la contratación de personal de salud, forma y marco; y una larga lista de interrogantes lógicos, resultado de la escaza información concreta y documentada disponible.

HIPOCRESÍA Y ALGUNOS MALOS EJEMPLOS

Los funcionarios del gobierno aducen que su gestión dio buenos resultados. Y, casi siempre, la culpa es de otro por los números que asustan.

Al inicio de la “pandemia” la culpa era de la vecina provincia del Chaco. Hasta llegaron a aislar un barrio en la ciudad de Corrientes, donde residía una enfermera que trabajaba en Resistencia. La estigmatizaron. Su pecado era, talvez, ser correntina y trabajar del otro lado del río. Fracasaron, Valdés y sus funcionarios. La “enfermera” no era una distribuidora del virus.

La contra parte fue su Secretario de Deportes “contagiado en una mesa de timba” según manifestaban sin nombrarlo los periodistas pautados. Y por si fuera poco un escándalo mayúsculo por una “fiesta clandestina” en la que estuvieron presentes: hijos y entenados. ¿Qué hizo la Justicia con ese expediente por violar normas harto conocidas?

Armaron una “aduana interior” cuyo único objetivo era pagar el hisopado para poder ingresar al territorio correntino. Poco a poco, tuvieron que flexibilizar la medida. ¿Pero alguien sabe que testeo realizaban? ¿Los resultados tenían el respaldo institucional del Laboratorio Central, más allá del sistema de detección utilizado?

ESPERANZA, LO ÚLTIMO QUE SE PIERDE

Los correntinos son gente de fe. Aunque por ahí se prenden a las promesas de los charlatanes. Cada habitante de esta “tierra sin mal” está esperando vacunarse. Más allá que desde el gobierno y desde los micrófonos bien pagos se encarguen de instalar el mensaje: “la gente es irresponsable, no se cuida“.

Mientras tanto, Valdés y comitiva recorren la geografía provincial para no perder su eterno estado de “en campaña”. Así, como lo ve la gente, es irrelevante inaugurar unos metros cuadrados de infraestructura básica; o repartir máquinas de coser, hornos pizzeros, cortadoras de pastos, etcétera, con el objetivo de estimular a los “emprendedores”.

Hay esperanza. La gente no abona la estrategia del pan y circo. Basta de “Corrientes Cumbia y Corrientes Chamamé”.

Es hora de hechos y no de discursos.

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