lunes 8 agosto 2022

¿EL SENADO EN CRISIS?

El novelón de la paridad de género sigue sin resolverse. ¿El Senado en crisis? ¿O es apenas un reflejo solapado de la interna oficialista?

Mientras el colectivo de empoderadas insiste con el cupo, el Senado en crisis, no atina a demostrar honestidad intelectual. Mucho menos gimnasia democrática.

Gustavo Valdés motorizó la “paridad de género” con insistencia. Lo hizo en octubre de 2018 y en julio de 2020, con sendos proyectos remitidos al legislativo correntino. Aún contando con mayoría legislativa, el mandatario no logró que sus correligionarios y aliados, lo tomaran en serio.

HONORABLES MAÑAS

Podría decirse que el líder de Vamos Corrientes no calibró el peso del conservadorismo autóctono poco proclive a esos cambios tan radicales.

En Diputados pasó. Pero, a sabiendas que en el Senado, quedaría empantanado. Los “honorables” de la Cámara Alta, tienen más mañas que años en las bancas.

Oposición y oficialismo deambulan por los medios exhibiendo predisposición. Para la formación de las leyes la intencionalidad no alcanza.

Aunque no lo manifiesten, por diferentes razones, cada lado de la grieta tiene sus “peros” con respecto a éste tema de los “cupos” por Ley.

Es cuestión de tiempo. El mismo necesario para “macerar” la idea y hacerla realidad. Sin embargo, no es lo mismo poner todos los ingredientes en la olla y al toque llevar el manjar a la mesa. No. Hay que saber cocinar las reglas nuevas que cambiarán los escenarios viejos. Conlleva un proceso.

UN PECADO DEMOCRÁTICO

Los senadores, a favor o en contra, evidencian una absoluta falta de sentido común y honestidad intelectual. Toda ésta novela no se hubiera convertido en una opereta sarcástica si, como mínimo, tuvieran la capacidad de aplicar la “comprensión de textos”.

Es evidente, que si leyeron la Constitución -Nacional o Provincial-, no supieron interpretar que el género no es “condición o requisito” para ser candidato. La Constitución es tan sabia que determina apenas: nacionalidad; edad; y antigüedad de residencia como elementos básicos para reunir las condiciones que posibilitan aspirar a postularse.

Es decir, si hubiera honestidad intelectual y gimnasia democrática, el planteo de “paridad de género” debería ser una atribución de los partidos políticos. Al final, son las instituciones que tienen la exclusiva potestad de designar a mujeres u hombres como candidatos.

Obvio que, son los partidos políticos los que fijan sus normas y reglamentos funcionales, sea para designar, elegir, nominar, etc. Lógico, cuando el “dedo” opera, más de una afiliada o afiliado queda resentido por haber sido “postergado“.

Pero, es un problema del partido y sus afiliados el cómo distribuyen su representatividad. Si alguien no está conforme, promueve una interna o cambia de partido. Es más asiduo lo segundo que lo primero. Democracia no es “dedocracia“.

EL CUPO NUESTRO DE CADA DÍA

Hoy, cuarenta y cinco legisladores/as, integran el Poder Legislativo de Corrientes. ¿Cuántos de ellos llegaron por una elección directa, dentro del ámbito del partido político por el que fueron candidatos/as? Silencio. Miradas. Balbuceos. Ese el problema real: nadie va contra el sistema aunque para la tribuna pidan a gritos que hay que cambiarlo.

La Constitución no restringe candidaturas por género; raza; estatura; condición atlética o formación intelectual. Es decir, la posibilidad de discriminación es nula.

Si la novela sigue, en poco tiempo la “paridad de género” será reducida por obra y gracia del surgimiento de otros “colectivos representativos“, que exigirán una norma que les garantice presencia en las bancas.

Pueblos originarios, docentes, jubilados, y porque no hasta talla baja querrán tener un lugar fijo para representar directamente los intereses de su sector. La vida te da sorpresas. ¿O no?

LA INTERNA POR EL CUPO

Gustavo Valdés hizo la promesa en campaña y le tiró la “papa caliente” a Ricardo Colombi y seguidores. Y el ex, varias veces ex, no está dispuesto a rubricar una Ley que en el fondo es una payasada. Ambos, gobernador y senador saben que al final de cuentas, siempre habrá una representante ahijada que sin dudas superará cualquier mérito o disputa interna para integrar una lista. El poder es así, en ambos lados de la grieta. Y en las profundidades del precipicio, también.

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