COMENZARON LAS ORDINARIAS LEGISLATIVAS

Sin sorpresas comenzaron las ordinarias legislativas. Caras y caretas repetidas colmaron la casa de las leyes que no mudó su ropaje circense ni la precariedad de su espectáculo

Comenzaron las ordinarias legislativas en medio de la pompa protocolar e institucional que caracteriza a un legislativo cuyos miembros son producto del sistema, más que de la voluntad del soberano.

Nada ha cambiado en la vida democrática de ésta autodenominada república aparte. Las expectativas del pueblo no cuentan a la hora de ver la realidad. Vale sí, que el statu quo permanezca saludable e inalterable.

COMENZARON LAS ORDINARIAS…

Todo igual. La misma ceremonia con elenco repetido y argumento discursivo desgastado y poco creíble.

La tradicional Asamblea sirvió para que el capataz que maneja el Ejecutivo se despache con un relato que en segundos pasó al olvido.

Los legisladores de ambas Cámaras honraron compromisos y tuvieron un comportamiento casi de cortesanos. Son más papistas que el Papa y hace décadas que no responden al mandato de quienes los votaron. Solo así se justifican algunas presencias o reincidencias ocupando escaños.

Algunas máscaras no lograron disimular la sumisión. Todos, los ministros y los detentores de la toga, exteriorizaron su dependencia laboral y complicidad permisiva con aplausos a cada frase vacía e inconsistente del capanga de turno.

Hasta los personajes de la oposición hicieron honor a su estado de supervivencia y, cómodos en su improductiva representación, a coro asintieron aporreando palmas.

Es lo que hay.

QUE NO SE OFENDAN POR LA CRUDEZA…

El legislativo correntino actual no puede enorgullecerse de nada. En ese escenario intrascendente se reiteran por periodos interminables legisladores que, en su vida activa -improductiva-, no han hecho otra cosas que calentar una banca. Hay algunos senadores que casi son vitalicios.

Por desgracia, también se imponen los cargos legislativos hereditarios, donde familiares y amigos son los beneficiarios de un sistema que solidifica la casta y el ejercicio de levantar la mano automáticamente.

Tamibén hay mutantes y puestos a dedo en las listas sábanas que los jefes de turno seleccionan para que el sistema continúe inmodificable. Hay muchos ejemplos.

LA DIALÉCTICA CONTRADICTORIA

No se puede generalizar. Sobre todo porque a algunos legisladores no se les conoce la voz. Pero la mayoría va en contra de su propia dialéctica. Es un “haz lo que digo, no lo que hago“.

Honorabilidad, ética, legalidad, honestidad y transparencia son condiciones propias de una justa y ejemplar administración de la cosa pública. Sin embargo, los legisladores correntinos, son cómplices de un Ejecutivo y un Judicial cuyos planes son: ocultar una parte y tergiversar el resto de la realidad.

Si así no fuera ¿cómo explican los legisladores que desde el año pasado ignoran un pedido del alto tribunal judicial para que se aboquen al tratamiento de una nueva y única ley previsonal?

¿Por qué no conminan al Ejecutivo a cumplir con las normativas que lo obligan al cese de las intervenciones eternas de las autarquías?

Sobre llovido, mojado. Y en medio del diluvio de mediocridad legislativa los legisladores hacen la vista gorda a la acefalía de la Defensoría del Pueblo. Órgano con rango constitucional creado para defender al ciudadano. Que quede claro, los legisladores correntinos son demasiado caraduras.

Ni que hablar de la empresa inventada por Valdés, esencialmente para ubicar a su hermano Manuel en la presidencia de la TELCO SAPEM. Cuyos servicios son de mala calidad y los organismos estatales -obligados- pagan los mismos a valor dólar.

¿NADIE DICE NADA?

Si. Hay opiniones y análisis. Como el adjunto escrito por Aguará Popé que tiene puntos de vistas diferentes a los que Gustavo Valdés declama.

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